El Jardín Botánico de Plottier fue nuevamente blanco de actos vandálicos. En esta ocasión, el mirador ubicado sobre la Laguna Elena apareció con pintadas y daños en su estructura, lo que generó indignación en la comunidad y entre quienes trabajan en su mantenimiento.

El director del espacio, Hernán López, denunció que “básicamente son escrituras realizadas por algunos adolescentes. Si bien se pueden limpiar, lamentablemente ocurre con frecuencia y complica el desarrollo del jardín”.
El mirador, una plataforma flotante que originalmente contaba con luces solares automáticas y sensores de movimiento, ha sufrido distintos deterioros con el tiempo: robaron columnas, rompieron la madera y ahora se suman nuevas pintadas. “Hace unos meses lo restauramos completamente, pero estas marcas afectan la experiencia de los visitantes”, señaló López.

No es la primera vez que el lugar sufre ataques. En otra oportunidad, un grupo de ciclistas ingresó al espacio reducido y dañó parte de la estructura. También hubo episodios en los que arrancaron encajes y barandas, trasladándolos a varios metros de distancia.
La cartelería es otro punto crítico. López explicó que deberá colocar por tercera vez un cartel que advierte sobre la prohibición de subirse a la baranda: “Lo arrancaron, lo volvimos a poner y después directamente se llevaron las carteleras. Ahora lo estoy por colocar nuevamente”.
El problema se extiende más allá del mirador, los carteles de identificación de plantas también son vandalizados: los rompen, los sacan y hasta aparecen clavados en los árboles. “Hay gente que piensa que los troncos de los senderos son para hacer asado, es muy complicado trabajar así”, lamentó.

El director destacó la relevancia del espacio, que es el segundo jardín botánico de la provincia y el primero creado desde cero. Forma parte de una red nacional e internacional, y cuenta con subsidios para el cultivo de especies endémicas que no se encuentran en viveros comunes. Sin embargo, los ataques ponen en riesgo ese trabajo.
“Uno tiene que lidiar con gente que raya el mirador, rompe la cartelera o roba plantas. Cada ejemplar se reproduce especialmente. En una ocasión, alguien sacó todas las etiquetas y las colocó en una sola planta, destruyendo años de esfuerzo”, denunció.
Consultado sobre la posibilidad de cerrar el predio, López reconoció que la idea existe, pero el perímetro es demasiado extenso, cerca de 2.000 metros, y los recursos son limitados. “Está completamente abierto, puede entrar cualquiera a cualquier hora. Tenemos registros de visitas a las 3 o 4 de la mañana. Todo tiene un costo y los recursos no abundan”, concluyó.



Fuente: Municipalidad de Plottier y Radio 7


