Con la presencia de Manuel Adorni como nuevo jefe de Gabinete y Diego Santilli como ministro del Interior, el Presidente encabeza una reunión en Casa de Gobierno.
El presidente Javier Milei encabezó este lunes una reunión con su nuevo gabinete, tras las designaciones de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, Diego Santilli como ministro del Interior y Pablo Quirno como Canciller
Poco después, desde el Gobierno publicaron la primera foto del equipo, tras la salida de Guillermo Francos, Lisandro Catalán y Gerardo Werthein.
De la reunión también participaron los ministros Luis Caputo (Economía), Patricia Bullrich (Seguridad), Mario Lugones (Salud), Mariano Cúneo Libarona (Justicia), Sandra Petovello (Capital Humano) y Luis Petri (Defensa), las secretarias Karina Milei (Presidencia) y María Ibarzabal Murphy (Legal y Técnica), el titular del Banco Central, Santiago Bausili, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el asesor Santiago Caputo.
El único ministro ausente fue Federico Sturzenegger, de Desregulación y Transformación del Estado, que se encuentra en Madrid, España.
Según informó Clarín, Sturzenegger participó este lunes de un panel organizado por Nueva Economía Fórum.
También estuvieron presentes las secretarias Karina Milei (general de la Presidencia) y María Ibarzabal Murphy (Legal y Técnica). Además, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el titular de la Banco Central de la República Argentina, Santiago Bausili; y el asesor presidencial, Santiago Caputo.
El único ausente es Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación) quien se encuentra de viaje en España, donde participará de la Conferencia Internacional de Banca 2025 organizado por el Banco Santander.
El encuentro llega luego de un fin de semana cargado de designaciones: Manuel Adorni asume como jefe de Gabinete, en reemplazo de Guillermo Francos, y Diego Santilli ocupará el Ministerio del Interior. El movimiento es más que un simple corrimiento de fichas. Es un reacomodo del triángulo de poder que había comenzado a resquebrajarse tras la última elección, con Karina Milei, Santiago Caputo y el propio Presidente en la cúspide del esquema.
Adorni, el vocero convertido en funcionario clave, representa una jugada simbólica. Su ascenso al Gabinete traduce la intención del Presidente de mantener el control del discurso y reforzar la centralidad comunicacional del gobierno. La “gestión federal y de consensos” que el propio Adorni anticipó suena más a consigna que a programa, pero marca un intento de oxigenar la imagen de una administración que hasta ahora se movió entre la confrontación y el desgaste.
El caso de Santilli es distinto. Su desembarco en Interior, anunciado el domingo en Olivos, introduce un elemento de pragmatismo en un esquema dominado por lealtades personales. Milei apuesta a un dirigente con trayectoria territorial, buen vínculo con intendentes y una cuota de previsibilidad que escasea en el universo libertario. En los pasillos oficiales lo describen como “el contrapeso racional” de un gabinete cada vez más vertical.
Reunión de Gabinete: cuáles serán los ejes a tratar
La reunión de este lunes tendrá como eje dos temas inmediatos: el Presupuesto 2026 y la hoja de ruta económica. Se espera que participe también Luis Caputo, ministro de Economía, quien deberá presentar un esquema de ajuste más severo que el actual si pretende cumplir las metas fiscales. El Gobierno necesita recuperar iniciativa después de un mes en el que las tensiones políticas se tradujeron en ruido financiero y caída de expectativas.
En paralelo, la Casa Rosada prepara la salida de dos ministros que se convertirán en legisladores: Patricia Bullrich (Seguridad) y Luis Petri (Defensa). Ambos dejarán sus cargos para asumir bancas en el Congreso, lo que abre un nuevo capítulo en el rediseño del elenco oficial. En la práctica, la dupla que funcionó como puente con el PRO termina su ciclo, dejando al Mileísmo más puro el control casi total del gabinete.

Karina Milei, “El Jefe”, fue la principal arquitecta del recambio. Desde su entorno aseguran que el objetivo es “consolidar un equipo con lógica libertaria y fidelidad al Presidente”. En la traducción política, eso significa menos margen para figuras con autonomía y más concentración en la mesa chica. El corrimiento de Francos, que durante meses ofició de amortiguador entre el Presidente y los gobernadores, confirma ese rumbo.
La reorganización también busca enviar un mensaje al mercado y al Congreso: Milei está dispuesto a sostener su programa sin intermediarios. El problema es que el poder concentrado suele ser más frágil de lo que parece. La gobernabilidad, en un esquema hiperpersonalista, depende tanto de la obediencia interna como de la capacidad de negociación externa. Y esa tensión define, hoy, la vida política del Gobierno.
El nuevo Gabinete se estrena en un contexto enrarecido: inflación persistente, dólar volátil y una oposición que empieza a reconfigurarse de cara a 2026. La Casa Rosada intenta construir un relato de continuidad ordenada, pero detrás de los cambios late una evidencia incómoda: el gobierno libertario, en menos de un año, ya tuvo que reinventarse varias veces para sobrevivir a sí mismo.


