La presidente de la Comisión de Legislación General del Senado, Nadia Márquez, encabezó el inicio del debate del proyecto enviado por el Ejecutivo de modificación de la Ley de Salud Mental, en un plenario conjunto con la Comisión de Salud, marcando el comienzo de una discusión largamente esperada por miles de familias argentinas.
“Estamos dando un paso fundamental. Este debate responde a una realidad que vemos todos los días: familias que no encuentran respuestas en la ley actual. Queremos una normativa que acompañe, que intervenga a tiempo y que no abandone”, expresó la senadora neuquina.
Uno de los cambios centrales del proyecto es la modificación del criterio de intervención. En ese sentido, la directora nacional de Abordaje Integral de Salud Mental, Liliana González, explicó: “Proponemos reemplazar el término ‘riesgo cierto inminente’ por la categoría ‘situación de riesgo grave de daño para la vida o la integridad psicofísica de la persona o de terceros’”.
Márquez destacó la relevancia de este cambio: “No es un maquillaje ni un cambio de palabras, es un cambio de paradigma. No podemos seguir esperando a que el daño sea inminente. Cuando llegamos a ese punto, muchas veces ya es tarde”.
La funcionaria nacional también subrayó que la iniciativa surge de un proceso de escucha: “Hemos escuchado muchísimo en estos años y, a partir de esa experiencia, pensamos cambios que tienen que ver con cómo abordar clínicamente al paciente”.
En esa línea, Márquez remarcó el rol de las palabras en la política pública: “Las palabras tienen poder porque definen. No es lo mismo hablar de ‘consumo social’ que de uso, abuso o adicción. Estamos hablando de enfermedades, y la ley debe reflejarlo con claridad”.
Asimismo, la senadora Márquez puso el foco en la necesidad de anticiparse: “Valoro que el proyecto no se quede en la foto del presente, sino que contemple los antecedentes y la evolución previsible de la persona. Actuar a tiempo en salud mental no es una opción, es una necesidad”.
Durante su intervención, también advirtió sobre las dificultades actuales: “Hoy las familias no saben qué hacer. Lograr una internación involuntaria es extremadamente complejo, tanto por los requisitos como por los costos. La demanda existe, lo que falta es una respuesta”.
Finalmente, Márquez dejó un mensaje a la sociedad: “Nadie debe avergonzarse de pedir ayuda. Así como acudimos a un médico ante una lesión física debemos hacerlo cuando nuestra salud mental lo necesita. Con esta reforma, queremos que acceder a esa ayuda sea más fácil y sin obstáculos”.
El proyecto continuará su tratamiento en comisión con el objetivo de avanzar hacia una ley actualizada, que responda a las necesidades reales de los argentinos y coloque a la salud mental como una verdadera política de Estado.


