AfD obtuvo 43,8% y 39 bancas en Sajonia-Anhalt. Quedó a tres escaños de la mayoría absoluta y ahora busca apoyo para llegar al gobierno regional.
La ultraderecha alemana del partido AfD logró este domingo una amplia victoria por el 44% de los votos en el estado de Alta-Sajonia, una región de la antigua República Democrática Alemana. Se trata de un paso inédito en el país desde 1945. El resultado representa un avance sin precedentes para este espacio político a nivel regional.
Confirmadas las proyecciones, el partido obtendá 39 de los 83 escaños del Parlamento regional y quedó a solo tres bancas de la mayoría absoluta. En las elecciones de 2021 había conseguido un resultado considerablemente menor, por lo que el salto vuelve a poner en evidencia el crecimiento de la ultraderecha en el este de Alemania.
La ultraderecha gana con contundencia y desafía a Merz en Alemania
La región, ubicada al este de Alemania y con unos 2,1 millones de habitantes, representa hasta ahora la oportunidad más concreta para que la AfD llegue al poder a nivel estatal. El resultado también fue seguido de cerca por el gobierno nacional, en un momento de fuerte malestar entre los votantes por la situación económica.
El candidato de AfD en el estado, Ulrich Siegmund, celebró el resultado como un momento histórico y sostuvo que la formación está cada vez más cerca de convertirse en una fuerza con capacidad de gobierno: “No sé todavía si seré ministro presidente, pero ya hemos escrito la historia”, afirmó ante sus seguidores tras conocerse las primeras proyecciones.
La gran incógnita será ahora si AfD consigue formar gobierno. Aunque quedó muy cerca de la mayoría absoluta, necesitaría apoyos para controlar el Parlamento regional. La CDU mantiene su rechazo a cualquier alianza con AfD, mientras que el BSW consiguió superar por poco el umbral del 5% necesario para obtener representación, por lo que podría adquirir un papel decisivo en las negociaciones.
El resultado se produce además en un contexto de fuerte movilización electoral. La participación alcanzó el 65,3% a las 16, frente al 41% registrado a la misma hora en 2021, y terminó superando el nivel de participación total de aquella elección. Los comicios fueron seguidos con especial atención por el impacto que una eventual llegada de AfD al gobierno tendría sobre el mapa político alemán.
El avance de AfD vuelve a tensionar el llamado “cordón sanitario” que los principales partidos alemanes mantienen para impedir que la formación ultraderechista llegue al poder. Una victoria de esta magnitud en Sajonia-Anhalt refuerza su posición de cara a las próximas disputas electorales y supone un nuevo desafío para el gobierno de Merz y para el sistema tradicional de alianzas de Alemania.
«Escribiremos historia»
El candidato de la AfD para ocupar el cargo de gobernador, Ulrich Siegmund, aseguró durante la campaña que “aquí escribiremos historia”. Tras conocerse el resultado, el dirigente celebró ante sus seguidores y afirmó: “No sé todavía si seré ministro presidente, pero ya hemos escrito la historia”. Sin embargo, el triunfo electoral no garantiza que pueda formar un gobierno. Para conseguirlo, la fuerza necesita alcanzar una mayoría absoluta en el Parlamento regional.

AfD, el partido que avanza en Alemania: qué propone y cuál es su ideología.
El principal obstáculo es el llamado “cortafuegos” o Brandmauer, la política de los partidos tradicionales de evitar acuerdos con la AfD. La rama regional de la formación fue clasificada por los servicios de inteligencia internos como un grupo de ultraderecha, una decisión que reforzó el rechazo de otras fuerzas a negociar con ella.
Los dirigentes nacionales de la AfD, Alice Weidel y Tino Chrupalla, defendieron la posibilidad de que el partido gobierne y plantearon la inmigración como uno de los principales ejes de su campaña. Ambos sostuvieron que una mayoría absoluta sería “casi la única oportunidad de cambiar de rumbo”.
Merz advierte por el impacto de una victoria de la AfD
Desde la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el canciller Friedrich Merz había advertido durante la campaña sobre las consecuencias económicas de una eventual mayoría de la AfD. Según señaló, una victoria de un “partido populista de derecha” podría generar dudas entre los inversores internacionales a la hora de apostar por Sajonia-Anhalt.
La CDU sufrió finalmente un fuerte retroceso y obtuvo alrededor del 18% de los votos, aproximadamente la mitad de su resultado anterior. El partido pasó de contar con 40 diputados a quedar reducido a alrededor de 15 bancas, muy lejos de AfD.
El gobernador saliente, Sven Schulze, pertenece a la CDU y descartó trabajar con la AfD. Tras conocerse los resultados, reconoció la magnitud de la derrota. “Ellos son el partido más fuerte. Tenemos que afrontar la situación. Esto es la democracia: la gente acudió a votar masivamente, como nunca antes”, afirmó.
El resultado coloca además bajo presión a Merz, quien había prometido reducir a la mitad el respaldo de AfD. La extrema derecha, lejos de retroceder, amplió ahora su influencia en un estado donde las autoridades de seguridad la clasifican como claramente extremista.

Friedrich Merz, el canciller alemán.
Desde Berlín, los partidos que integran o respaldan al Gobierno insistieron en mantener el aislamiento de la ultraderecha. Los Verdes y La Izquierda reiteraron que no habrá cooperación con un partido al que consideran de extrema derecha.
El vicecanciller y líder socialdemócrata, Lars Klingbeil, fue uno de los primeros dirigentes nacionales en interpretar el resultado como una advertencia para la política federal. “Es una señal para Berlín”, afirmó, al tiempo que reconoció que el gobierno deberá escuchar el mensaje de los electores. El SPD quedó en torno al 9%, un resultado muy por debajo de sus expectativas.
Para el jefe parlamentario de la CDU, Thorsten Frei, el resultado representa una “cesura en la historia del país”, mientras que la líder nacional de La Izquierda, Heidi Reichinnek, llamó a sus simpatizantes a no dejarse intimidar.
“A la gente quiero decirle que no tenga miedo. No están solos”, declaró Reichinnek. Su partido quedó tercero en Sajonia-Anhalt, también con alrededor del 9%.
Quién es Ulrich Siegmund, el líder de AfD que sacude a Alemania
Ulrich Siegmund tiene 35 años y se convirtió en la cara del avance de Alternativa para Alemania (AfD) en Sajonia-Anhalt. Su figura combina una imagen joven y una fuerte presencia en redes sociales con un programa de extrema derecha que propone endurecer la inmigración, reformar el sistema educativo y recuperar una idea más nacionalista de Alemania.
Siegmund nació en 1990 en Havelberg, en el este alemán. Estudió Psicología Económica y Administración de Empresas y desde 2014 trabaja como empresario en el área de marketing. Es diputado regional desde 2016 y llegó a convertirse en el principal candidato de AfD para las elecciones de Sajonia-Anhalt.

Su crecimiento político estuvo acompañado por una estrategia particularmente eficaz en redes sociales. Con cientos de miles de seguidores en TikTok, Siegmund consiguió acercar el discurso de AfD a votantes jóvenes y presentarse como una alternativa a los partidos tradicionales. Su mensaje gira alrededor de conceptos como seguridad, identidad nacional, inmigración y la recuperación de la soberanía alemana.
Un discurso contra la inmigración
Uno de los principales ejes de su campaña es la inmigración. Siegmund prometió que, si AfD llega al gobierno regional, impulsará una ofensiva para acelerar las deportaciones de inmigrantes que no tengan autorización para permanecer en Alemania. También propone limitar determinadas ayudas sociales para solicitantes de asilo y refugiados y modificar el sistema de acogida.
Su programa también plantea separar a los hijos de refugiados del resto de los estudiantes en determinadas escuelas y eliminar programas de integración. Para AfD, la inmigración supone una presión sobre los servicios públicos y una amenaza para la cohesión cultural del estado.
“Recuperar” la identidad alemana
La idea de recuperar una identidad nacional más fuerte atraviesa el discurso de Siegmund. AfD propone modificar los contenidos educativos para otorgar mayor espacio a episodios considerados positivos de la historia alemana y promover un mayor “orgullo alemán”.
El dirigente también generó polémica al plantear que el nazismo debería tener un lugar menos central en la enseñanza de la historia. “No podemos avergonzarnos siempre de nuestra historia. No tenemos ninguna culpa de ella”, sostuvo durante un debate televisivo citado por medios alemanes.
El programa de AfD para Sajonia-Anhalt propone además que las escuelas exhiban diariamente la bandera alemana y canten el himno nacional en determinadas celebraciones. A la vez, busca restringir la presencia de símbolos LGTBIQ+ y limitar determinadas expresiones religiosas islámicas en espacios públicos.
Una agenda contra el multiculturalismo
Siegmund también impulsa una política de familia tradicional. AfD plantea incentivos económicos para aumentar la natalidad entre ciudadanos alemanes y sostiene que la estructura familiar basada en padre, madre e hijos debe ocupar un lugar central en las políticas públicas.
La formación rechaza además las políticas de inclusión vinculadas con la diversidad sexual y propone limitar el acceso de menores a determinados tratamientos de afirmación de género. También busca retirar fondos públicos destinados a organizaciones que defienden los derechos de colectivos LGTBIQ+ y de mujeres.
El giro energético
En materia ambiental, Siegmund propone un fuerte cambio respecto de las políticas alemanas de transición energética. AfD rechaza buena parte de las medidas contra el cambio climático y plantea eliminar subsidios a las energías renovables, frenar nuevos proyectos eólicos y solares y recuperar el uso del carbón.
El argumento es económico: la formación considera que las políticas climáticas encarecieron la energía y perjudicaron a la industria alemana. Su propuesta es priorizar la competitividad, reducir regulaciones y garantizar energía más barata para empresas y hogares.
Una relación cercana con Rusia
Otro de los puntos que diferencia a Siegmund de los principales partidos alemanes es su posición sobre Rusia y Ucrania. AfD defiende un acercamiento a Moscú y cuestiona el apoyo alemán a Kiev. En su programa regional incluso plantea revisar el estatus de protección de los refugiados ucranianos.
La relación con Rusia genera especial preocupación entre las autoridades alemanas debido a las sospechas sobre los vínculos de sectores de AfD con el gobierno de Vladimir Putin. Una eventual llegada del partido al gobierno regional también tendría implicancias en materia de seguridad, ya que los estados federados participan de determinadas instancias de coordinación nacional.

