El alcalde afirma que el primer viaje será en noviembre y que reducirá las distancias con el archipiélago. Una delegación isleña llegará este mes para negociar con proveedores.

En medio de la expectativa generada tras las declaraciones de Donald Trump sobre una posible revisión de la posición de EEUU sobre Malvinas y en momentos de tensión entre Santiago y Buenos Aires por el Estrecho de Magallanes, Punta Arenas impulsa una conexión marítima comercial con las islas. Según el alcalde Claudio Radonich, el primer viaje será en noviembre: la iniciativa busca abastecer al archipiélago desde el sur chileno.
Radonich aseguró a El Mercurio que la Corporación de Desarrollo de las islas Malvinas ya cerró un contrato con una naviera chilena. Actualmente, Montevideo es la única conexión marítima de las islas con Sudamérica, con un recorrido de casi 2.000 kilómetros, por lo que la nueva ruta desde Punta Arenas ofrecería una alternativa que reduciría esa distancia a la mitad.

Alimentos, gas y materiales de construcción
El próximo paso será una visita comercial. Una delegación de negocios de la administración británica de las islas llegará a Punta Arenas el 28 y 29 de septiembre para reunirse con proveedores chilenos, según confirmó el canal de televisión de las Malvinas. Los isleños buscan alimentos, frutas y verduras, vinos, materiales de construcción, gas licuado y repuestos para enviar a Puerto Argentino.
El alcalde estimó el poder de compra del archipiélago en USD 20 millones anuales. La subdirectora de la Corporación de Desarrollo, Louise Ellis, y el integrante del directorio de la Cámara de Comercio local, Mike Summers, destacaron el interés chileno por retomar el vínculo marítimo.
Las restricciones y la bandera del barco
Para Radonich, la conexión permitiría recuperar un intercambio afectado por la declaración del Mercosur de 2011, respaldada por Chile, que prohíbe el ingreso a los puertos de los países firmantes de buques con bandera de las islas. El alcalde atribuyó a esa medida un perjuicio económico para la región de Magallanes de USD 300 millones, aunque descartó que alcance al nuevo servicio porque el barco tendría «otra bandera».
El Mercurio advirtió que la ruta podría provocar un nuevo conflicto con la Argentina y mencionó el régimen de permisos de navegación previsto por el Decreto 256 de 2010. En julio, Buenos Aires ya había protestado ante Santiago por la recalada en Punta Arenas del patrullero británico Medway, con base en Malvinas.
La relación entre ambos países también se tensó por las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Javier Valverde, quien incluyó a Magallanes entre los espacios sobre los que Argentina debe ejercer soberanía. Chile presentó una protesta diplomática y el ministro de Defensa argentino se comunicó con su par chileno para dar explicaciones.
Trump puso en duda el respaldo a Londres
Las gestiones comerciales coinciden con un momento de tensión entre Washington y Londres por Malvinas. Donald Trump dejó abierta la posibilidad de revisar la posición de EEUU en la disputa de soberanía con Argentina.

