Según información del INDEC, el EMAE retrocedió también 1,4% en la comparación interanual. El freno en la industria y el comercio opacó los repuntes del sector primario.
La economía argentina sufrió un duro traspié al inicio del segundo semestre. Según informó este jueves el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró en julio una contracción del 2,9% en la medición desestacionalizada respecto de junio.
La magnitud del retroceso no solo quebró la leve recuperación observada el mes previo, sino que representó la caída mensual más pronunciada desde abril de 2020, en pleno confinamiento estricto por la pandemia de Covid-19. Excluyendo ese período extraordinario de parálisis sanitaria, se trató del peor registro intermensual desde septiembre de 2019.
El dato oficial tomó por sorpresa al mercado financiero y a las consultoras privadas, cuyas proyecciones anticipaban una retracción acotada en torno al 0,8%. En la comparación interanual, el indicador mostró una baja del 1,4% frente a julio de 2025, revirtiendo el sesgo positivo del 2,7% que se había alcanzado en junio.
Pese al marcado traspié del séptimo mes del año, el nivel general conserva una variación positiva acumulada del 1,7% en los primeros siete meses de 2026, mientras que la medición de tendencia-ciclo exhibió una tenue suba del 0,2% mensual.
Trayectoria en «serrucho» y la amenaza de una recesión técnica
La severa contracción de julio acentuó la volatilidad en forma de «serrucho» que viene caracterizando la marcha de los negocios a lo largo de todo el año. Tras un inicio de ciclo con alternancia de subas y bajas -alzas en enero (0,3%), marzo (2,6%) y junio (0,8%), intercaladas con caídas en febrero (2,5%), abril (1,6%) y mayo (0,6%)-, la economía volvió a inclinarse hacia el terreno negativo, erosionando las expectativas de una recuperación sostenida en forma de «V».
El tropiezo cobra especial relevancia al evaluar el desempeño trimestral del Producto Interno Bruto (PIB). Luego de registrar un avance del 0,7% desestacionalizado en el primer trimestre de 2026, la actividad retrocedió 0,6% en el segundo período del año.
Frente a un arranque del tercer trimestre marcado por la baja del 2,9% en julio, economistas y analistas advierten que la probabilidad de encadenar dos trimestres consecutivos en baja se ha elevado considerablemente, un escenario que configuraría técnicamente una entrada en recesión.
Frente a la difusión del informe, la conducción económica procuró relativizar el impacto del dato mensual. Desde el Palacio de Hacienda se remarcó el crecimiento acumulado del 1,7% en lo que va del año y se atribuyó el freno estival a factores climáticos y shocks de carácter coyuntural.
«En este sentido pueden mencionarse la menor disponibilidad de gas en el caso de la industria manufacturera, las mayores lluvias y nevadas en relación a los promedios históricos para la construcción, la minería y algunos servicios, y las menores horas trabajadas en algunos sectores en relación al mundial de fútbol», argumentó el ministro de Economía, Luis Caputo.
Brecha sectorial: la tracción primaria frente al freno industrial y comercial
El desglose sectorial del EMAE expuso una marcada dualidad entre las actividades extractivas y primarias orientadas a la exportación, y aquellos rubros vinculados directamente al consumo masivo y la producción urbana. De las 15 ramas de actividad contempladas en la medición oficial, 7 registraron variaciones interanuales positivas, mientras que 8 sufrieron caídas.
El lote que empujó en terreno positivo estuvo encabezado por la pesca, que experimentó un alza interanual del 424,5% (con una incidencia de +0,64 puntos porcentuales), seguida por la explotación de minas y canteras, que avanzó 8,4% i.a. (+0,35 p.p.), y el complejo agrícola-ganadero, que subió 0,7% i.a. (+0,04 p.p.).
En conjunto, estas tres actividades sumaron un punto porcentual a la variación general. También registraron incrementos los sectores de hoteles y restaurantes (+2,5%), electricidad, gas y agua (+1,9%) y servicios sociales y de salud (+1,0%).
Sin embargo, este dinamismo primario resultó insuficiente para contrarrestar la fuerte retracción de los motores del mercado interno:
Comercio: La venta mayorista, minorista y reparaciones se contrajo un 5,1% interanual, restando 0,63 puntos porcentuales al índice general.
Industria manufacturera: El sector fabril retrocedió un 4,6% interanual, con una incidencia negativa de -0,71 puntos porcentuales.
Impacto conjunto: La suma de industria y comercio restó 1,3 puntos porcentuales a la evolución del EMAE.
Otros rubros a la baja: Se registraron caídas en la construcción (-3,3%), la intermediación financiera (-3,0%), el transporte y las comunicaciones (-1,5%), la administración pública (-1,5%) y los impuestos netos de subsidios (-4,5%, con un impacto de -0,82 p.p.).
Proyecciones privadas y las medidas para dinamizar la economía
El freno registrado en el indicador oficial modificó el cuadro de previsiones para el cierre del año. Las consultoras privadas relevadas en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central reajustaron sus estimaciones hacia un crecimiento anual del PIB del 2,1%, alejándose del 3,5% proyectado a comienzos de 2026.
Para la segunda mitad del ejercicio, el mercado prevé expansiones moderadas del 1,1% en el tercer trimestre y del 1,3% en el cuarto. La brecha se torna más evidente al contrastar con el proyecto de Presupuesto 2027 presentado recientemente por el Gobierno ante el Congreso, donde el equipo económico ratificó una estimación de expansión del 3% para este año y del 4% para el próximo.
Con el objetivo de reactivar la demanda privada y apuntalar sectores clave como la construcción, el Ministerio de Economía anunció un paquete de medidas enfocado en el canal crediticio.
El plan contempla la flexibilización para que las empresas accedan a financiamiento corporativo en dólares a tasas competitivas, junto con la utilización de recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para fondear a las entidades bancarias y dinamizar la oferta de préstamos hipotecarios.
«Estamos atacando tanto la oferta como la demanda: por un lado, vamos a empezar a ver desarrolladores que van a tener acceso a financiamiento en dólares a tasas mucho más accesibles; por otro lado, vamos a estar contribuyendo a que se genere una mayor demanda dado el impulso que vamos a lograr ahora de estos créditos hipotecarios», sostuvo Caputo al fundamentar la estrategia con la que el Ejecutivo busca torcer el rumbo de la actividad en el tramo final del año.
Fuente: BAE NEGOCIOS

