El conductor confirmó el cierre definitivo de Conciencia, después de 16 años de vida. «No entra plata», aseguró
Julián Weich anunció este fin de semana el cierre definitivo de Conciencia, la empresa solidaria que abrió hace 16 años para ayudar a causas sociales. «No entra plata», aseguró el conductor, al tiempo en el que confirmó que el cierre es «porque se acabó el consumo». «No funciona más», dijo.

Weich fundó Conciencia con un objetivo solidario. Bajo el lema «cada vez que elegís Conciencia, elegís ayudar», el 50% de las ganancias obtenidas por la venta de productos eran derivadas a causas sociales. Dentro de su catálogo, la empresa ofrecía agua, puré de tomate y arroz. También pintura y hasta la posibilidad de construir la primera casa propia.
El conductor contó la situación de su empresa solidaria en el programa de Juana Viale y mostró su angustia: «Ya el año pasado no doné y este año, como no voy a donar, ya me parece vergonzoso vender productos diciendo que dono la mitad de las ganancias y no donar«. «Ya está», agregó con contundencia.
Durante su relato, fue consultado sobre los motivos de la decisión, a lo que Weich explicó que «no entra plata», a pesar de que «eran productos de primera necesidad y de buena calidad». También contó que las personas que antes lo ayudaban «no tienen ni ganas porque están preocupadas por otros temas».
La situación se agrava aún más por la falta de apoyo externo. Weich detalló que, incluso aquellos que solían colaborar con la difusión o la comercialización, ya no pueden o no quieren hacerlo. “Inclusive los que me ayudaban, muchos, ya es como que no tienen ni ganas de ayudarme porque están más preocupados por otros temas que por ayudarme a mí a vender”, dijo, evidenciando el cambio de prioridades en un contexto de crisis.
Weich pidió sensibilidad y políticas públicas efectivas para personas con discapacidad, enfatizando el rol clave de las ONG frente a la ausencia estatal
Weich, que supo construir una imagen de compromiso social y empatía a lo largo de su carrera, se mostró afectado por el desenlace. “Yo no le ocasiono ni gasto ni me tienen que donar nada porque es una empresa, no es una fundación. Pero lamentablemente la tengo que cerrar”, concluyó, dejando en claro que la decisión está tomada y que responde a la imposibilidad de sostener el esquema solidario que era el corazón de Conciencia.
El anuncio no solo impactó por lo personal, sino por el trasfondo que expone: la crisis económica de la Argentina actual, que golpea a empresas, consumidores y organizaciones sociales por igual. Durante el gobierno de Javier Milei, más de 22 mil empresas cerraron sus puertas y se perdieron cerca de 300 mil puestos de trabajo hasta marzo de 2026, según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en un contexto signado por la inflación, la caída del poder adquisitivo y la apertura de importaciones.
«Yo no le ocasiono gasto, ni me tienen que donar nada porque es una empresa, no es una fundación, pero lamentablemente tengo que cerrar», dijo en la mesa de Juana Viale, al tiempo en el que pidió mayor sensibilidad y políticas públicas efectivas para personas con discapacidad. «Estuve en lugares en donde no llega ni el viento. Si no se ocupan las ONGs, nadie lo hace», aseguró.


