El Indec informó una inflación de 2,9% en enero, la quinta suba consecutiva. El dato llegó tras la renuncia de Marco Lavagna y la decisión oficial de frenar el nuevo IPC
La suba se explicó en gran medida por el salto de los alimentos (+4,7%), producto del fuerte aumento de la carne. Aunque comunicación y vivienda, dos rubros de mayor incidencia en el nuevo IPC que finalmente no vio la luz, también se ubicaron por encima del promedio (3,6% y 3%, respectivamente).
La inflación se aceleró por quinto mes consecutivo y se ubicó en el 2,9% durante enero, marcando su nivel más alto desde marzo de 2025 cuando alcanzó el 3,7%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El dato se realizó nuevamente en base a la canasta de bienes y servicios de 2004/05, en medio de la polémica por la salida del nuevo índice de precios al consumidor (IPC) que debería haber debutado este martes, pero que el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, decidió que no viera la luz.
En la medición interanual, los precios se alzaron 32,4%, marcando su tercera aceleración consecutiva y la más pronunciada de los últimos tres meses, en un contexto donde el proceso de desaceleración inflacionaria empieza a mostrar señales de mayor volatilidad.
«El dato de enero marca una clara detención del proceso de desinflación y se ve un proceso de aceleración en los precios. La presión sigue firme», subrayó el economista Leonardo Anzalone de CEPEC.
A nivel de las categorías, los precios Estacionales (+5,7%) lideraron el incremento debido a la suba de verduras y turismo; mientras que la «buena noticia», según comentó el economista Ivan Cachanosky de la Fundación Libertad y Progreso, es que el IPC núcleo estuvo por debajo del promedio y se ubicó en 2,6%, algo que no se veía desde septiembre. Los Regulados, en tanto, subieron 2,4%.
Al analizar la inflación por región, se observó un fuerte incremento -arriba del promedio- en el Noreste (+3,8%), «producto de los aumentos de las tarifas de servicios públicos (+13,0%)», destacó el economista Pedro Gerber de la consultora PxQ, en diálogo con Ámbito. En tanto, el resto de las regiones estuvieron en línea con el nivel general.

Golpe al bolsillo: los alimentos y vivienda estuvieron entre los rubros que más subieron
Entre los rubros más afectados por la suba de precios se destacó alimentos y bebidas no alcohólicas (+4,7%), producto del avance sostenido que estuvo teniendo la carne en los últimos meses y que podría profundizarse tras el nuevo acuerdo comercial con EEUU.
Entre los alimentos con gran volatilidad de precios también se destacaron las verduras, de un componente fuermente estacional, que, según comentó la economista Rocío Bisang a Ámbito, «en GBA el aumento promedio fue del 28%, con el tomate volando al 92%».
En el Gran Buenos Aires los alimentos treparon 5,1%, mientras que en el Noroeste avanzaron 4,8% y en la región Pampeana, un 4,5%, reflejando los aumentos más importantes para este rubro.
El fuerte incremento de los alimentos, un rubro altamente sensible, genera un nuevo golpe al bolsillo de los sectores más vulnerables.
En tanto, comunicación y vivienda también se ubicaron por encima del promedio: alcanzaron el 3,6% y 3%, respectivamente. Estos rubros son importantes en la canasta, ya que con la nueva medición del IPC en base a la Encuesta Nacional de Gastos de Hogares (ENGHo) 2017/18 iban a tener una mayor ponderancia dentro del índice, así como también los alimentos iban a perder incidencia.
Hacia dentro del rubro viviendas, los aumentos de los alquileres casi triplican el nivel general. Alcanzaron el 7,8%, encabezados por los incrementos en la Patagonia, seguida del Noroeste (+7,4%) y el Noreste (+7,2%). En términos interanuales, los alquileres subieron entre un 60% y un 113%, dependiendo la región del país.
Por su parte, Restaurantes y hoteles también sufrieron un aumento considerable del 4,1%, debido a la demanda estacional por vacaciones de verano. Vale destacar que el período de vacaciones estivales se extiende de fines de diciembre a febrero, pero enero es el mes con mayor demanda.
A contramano de los sostenidos aumentos de alimentos, comunicación y vivienda, el rubro prendas de vestir y calzado mostró una nueva retracción y bajó 0,5% durante enero. Vale destacar que el sector textil es de los más golpeados por la apertura indiscriminada de importaciones, que marcaron un avance del 291,8% durante 2025 y aportaron u$s789 millones, según la medición de ABECEB.
¿Cuánto hubiera dado la inflación con el nuevo IPC?
Debido al fuerte recalentamiento del precio de los alimentos, la inflación se hubiese mantenido en torno al 2,8% durante enero, según precisó Bisang, ya que la canasta de 2017/18 tiene una menor ponderación de este rubro.
«En febrero las tarifas de gas aumentaron un 16,9% y las de la luz un 3,6%, lo que de por si va a tener un impacto directo sobre la inflación», destacó Bisang.
Vale remarcar que el nuevo índice en base a la canasta de bienes y servicios de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18 reduce la ponderación de los alimentos y amplifica la incidencia de los servicios regulados, en un contexto en el que las tarifas continúan marcando el pulso de la inflación en las familias.
El rubro Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles pasaría de representar el 9,44% actual al 14,5% del índice con la medición eliminada.
Sin tener en cuenta ese escenario, el Gobierno definió un cambio en el esquema de subsidios a las tarifas, con la intención de que más usuarios comiencen a pagar el valor pleno de la luz y el gas, lo cual podría generarle mayor inercia inflacionaria al índice de precios. Esto demuestra que una vez más las estadísticas continuarán sumidas a la política.
El trasfondo metodológico y la salida de Lavagna
La publicación del índice se produjo una semana después de que el Gobierno decidiera postergar la aplicación del nuevo IPC, basado en la Encuesta de Gastos de los Hogares 2017/2018. El cambio implicaba dejar atrás la canasta de 2004 y otorgar mayor peso a los servicios en la medición.
El ministro de Economía, Luis Caputo, justificó la decisión al señalar que la modificación debía implementarse «una vez terminado el proceso de desinflación». En ese marco, sostuvo que no se podían «comparar peras con manzanas» al modificar la metodología en pleno proceso de desaceleración de precios.
Caputo también reconoció diferencias internas sobre el momento adecuado para avanzar con el cambio y afirmó que Lavagna consideraba que enero ya era un momento posible para hacerlo.
Economistas coincidieron en que la actualización de ponderadores habría tenido impacto sobre el nivel del índice. Florencia Iragui, economista de LCG, explicó que con mayor peso de los servicios -que en 2025 subieron 43,1%, frente a un 26,5% en bienes- el IPC «habría dado un nivel levemente mayor que el actual».
Horas antes de la publicación, Caputo había anticipado que la inflación de enero se ubicaría en torno al 2,5%.
Comparaciones y expectativas
Un día antes se conoció el dato de inflación de la Ciudad de Buenos Aires, que fue de 3,1% en enero, con una variación interanual de 31,7%.
A diferencia del Indec, la Ciudad de Buenos Aires ya utiliza la canasta de gastos 2017/2018, que otorga mayor peso a los rubros vinculados a vivienda y servicios públicos.
El índice porteño superó el registro nacional y mostró un repunte frente al 2,7% de diciembre, impulsado por alimentos, bebidas, transporte y servicios.
Las consultoras privadas habían estimado para enero un rango menor: Equilibra proyectó 2,2%; Analytica, 2,4%; Libertad y Progreso, 2,6%; y Econviews relevó una suba acumulada de 2,8% en supermercados del Gran Buenos Aires.
El REM del BCRA prevé una inflación de 2,1% para febrero y de 2,2% para marzo, con una desaceleración gradual hacia la mitad del año. Las proyecciones dependen, según los analistas, de la evolución de los precios regulados, la política cambiaria y las negociaciones salariales.
Lectura financiera
Un análisis del equipo de Research de Puente indicó que el dato de inflación no generó una reacción relevante en los activos, ya que el consenso del mercado ya descontaba un registro en estos niveles. En ese marco, señaló que la inflación núcleo bajó levemente a 2,6%, un dato seguido de cerca por los inversores.
Credibilidad bajo discusión
La difusión del IPC con la metodología de 2004 reactivó cuestionamientos sobre la credibilidad del indicador. Especialistas advirtieron que la controversia podría llevar a actores económicos a seguir con mayor atención índices alternativos, públicos o privados, y a extender el debate a otros indicadores sensibles, como los de pobreza.
En ese clima, trabajadores de ATE Indec realizaron una protesta frente al organismo minutos antes de la publicación del dato. Además, la Sociedad Argentina de Estadística expresó su «preocupación» por la decisión oficial de frenar el nuevo índice, al considerar que afecta la credibilidad estadística en el plano local e internacional.
El índice de enero, con un 2,9%, quedó así atravesado por una doble lectura: el dato duro de la inflación y la disputa abierta por cómo medirla.


