El millonario robo en el supermercado La Anónima de Plottier destapó una trama escandalosa que involucra directamente a un gerente de la sucursal y a un fletero, quienes habrían participado en el desvío de mercadería valuada en aproximadamente 2,5 millones de pesos. La investigación reveló un modus operandi cuidadosamente planificado, lo que llevó a la detención de varios implicados.
Pero el caso tomó una dimensión aún más explosiva cuando se confirmó que Poblete Torres, de 36 años, uno de los principales sospechosos, es hijo de Marisa Torres San Juan, primera candidata a senadora por el partido Desarrollo Ciudadano. Esta fuerza política es la misma con la que Gloria Ruiz, exvicegobernadora destituida y actual candidata a diputada Nocional, quien busca competir en las próximas elecciones legislativas.

La conexión familiar entre uno de los acusados y una figura clave del armado electoral generó un fuerte revuelo en el ámbito político, alimentando especulaciones sobre posibles vínculos entre el delito y sectores del poder. Mientras la causa avanza en la justicia, el impacto del caso ya se siente en la campaña, donde los candidatos intentan despegarse del escándalo.
El procedimiento fue llevado adelante por personal de la División Robos y Hurtos de la Policía, dependiente del Departamento de Delitos contra la Propiedad, luego de recibir una denuncia y realizar tareas de inteligencia en conjunto con directivos del comercio.
La investigación incluyó seguimientos y controles discretos que permitieron confirmar las sospechas sobre la operatoria. Entre las diligencias, el fiscal Horacio Maitini también ordenó el secuestro de los celulares de Poblete y su cómplice.
Según la presentación judicial, el modus operandi queda claro: la maniobra delictiva se repetía los domingos en la sucursal 182, ubicada en calle San Martín 507, cuando la gerenta no estaba. En ese lapso, las cámaras de seguridad del sector de carga y descarga, ubicado sobre calle Paraguay, jugaban un rol clave porque se apagaban durante más de una hora. De esta manera, en vez de cuidar el depósito, Poblete Torres tendría tiempo suficiente para recolectar los elementos valiosos.

Claudio Espinoza
Minutos después, ingresaba al lugar una camioneta Toyota Hilux blanca con cúpula, que según la investigación era conducida por un fletero, que habitualmente retiraba cartones, pero que en esas jornadas cargaba mercadería sin autorización.
El robo, la camioneta y el apellido incómodo
La rutina calma del domingo 10 de agosto a la mañana en Plottier se quebró en segundos. Personal de la empresa detectó que se repetía un patrón sospechoso a partir de un movimiento extraño. Luego de que Torres Poblete ingresara a la oficina de la gerencia, las cámaras del sector de carga y descarga, que hasta hacía un rato vigilaban los movimientos, se apagaron a las 11:01. Una hora y 46 minutos después, cuando el Jefe de Trastienda vuelve a ingresar, se volvieron a prender.
Y entonces, a las 13.10 apareció ella: una Toyota Hilux blanca con cúpula, vieja conocida por las maniobras de reciclaje de los cartones descartados, ingresó a la playa de acceso al depósito. La empresa advirtió que esto ocurría siempre que Torres Poblete se encontraba a cargo, como así tuvieron en cuenta que los días domingos no se sacan cartones.
Sin embargo, según la denuncia, en este tramo del robo, como los domingos anteriores, el modus operandi se mantuvo: el gerente de depósito no salió al exterior. En tanto, las cámaras que vigilan el sector permiten supervisar la maniobra que hubiera podido continuar sin mayores problemas, a no ser porque ese domingo, la empresa había convocado a la Policía.
De esta manera, toda la maniobra fue observada minuciosamente por los efectivos: que Torres ingresó a la oficina cuando la gerenta no estaba, que se apagaron las cámaras, y que ingresó la camioneta.

Una vez que detectan que dos personas que iban a bordo de la pick-up terminaron de trasladar elementos, intervienen y frenan el vehículo. En su interior, un conductor y una mujer de edades avanzadas se mostraron preocupados. A simple vista, divisaron que la caja estaba cargada con elementos ocultos. A posterior, los ocupantes acceden voluntariamente y exhiben los productos, contabilizando un total de $2.532.725,58, en su gran mayoría en carne vacuna y lácteos.
A continuación, se convocó a la gerenta de la sucursal, con quien ingresaron a la oficina donde descargaron las filmaciones correspondientes al 2 y 10 de agosto, donde se logra observar el modus operandi del empleado.

Fuente: Diario LMN


