El nombre «Ni Una Menos» nació en 2015 como un grito de hartazgo colectivo ante la alarmante ola de femicidios y la violencia machista en Argentina. La consigna original se inspira en un poema de la activista mexicana Susana Chávez, y fue adoptada por un grupo de periodistas y artistas para exigir que no hubiera ni una sola mujer asesinada más por el solo hecho de ser mujer.
El hecho detonante que impulsó la primera marcha masiva (el 3 de junio de 2015) fue el brutal asesinato de Chiara Páez, una adolescente de 14 años de Rufino (Santa Fe) que fue enterrada viva por su novio. Su caso desató la indignación nacional, marcando un antes y un después en la visibilización de la violencia de género en el país
3424 VICTIMAS FATALES
3073 FEMICIDIOS Y VINCULADOS DE MUJERES Y NIÑAS
UNA CADA 30 HORAS
3840 HIJAS E HIJOS QUEDARON SIN MADRE
UNA/UNO CADA 25 HORAS

A 11 años del primer Ni Una Menos, este relevamiento del Observatorio de femicidios “Adriana Marisel Zambrano” que dirige La Casa del Encuentro, solo afirma lo que sostenemos mes tras mes: las mujeres, niñas, niños y diversidades estamos en peligro. La negación del género como categoría de análisis, el incumplimiento de leyes y tratados internacionales, la desfinanciación y eliminación de programas y políticas públicas para la protección y prevención de las violencias y la falta de acceso a la justicia de las víctimas nos pone en riesgo permanente.
En vísperas de este nuevo 3 de junio, el femicidio de Agostina Vega en Córdoba sacude al país, nos interpela y debería hacer reaccionar a un Estado que no reconoce la existencia de la violencia sexista. Una madre intentando hacer una denuncia a las pocas horas de la desaparición de la adolescente de 14 años y una policía que no solo no la tomó, sino que desestimó la desesperación de su familia con el argumento de que debía esperar. Según el Ministerio de Seguridad de la Nación, “la toma de denuncias en casos de personas desaparecidas o extraviadas se regirá de acuerdo a los siguientes principios: Inmediatez, Suficiencia y Judicialización”. Nada de esto se cumplió y demoró el “Alerta Sofía” y la protección de la escena primaria.
La violencia más extrema, el femicidio y las violencias que la preceden no cesan ni descienden. El último informe entregado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación asegura que el número de femicidios desciende año tras año, sin embargo, es fundamental tener presente algunas cuestiones para comprender los motivos por los que la cifra de femicidios es menor a la relevada por la sociedad civil. En primer lugar, cabe destacar que el informe de la Corte contabiliza las causas judiciales iniciadas durante ese año, eso significa que aquellos femicidios y femicidios vinculados que no fueron investigados judicialmente quedan excluidos.
Además, de acuerdo a la metodología anunciada en sus informes, el organismo contabiliza aquellas causas judiciales en las que se investigan hechos tipificados por el art. 80 del Código Penal pero no se contabilizan los femicidios en contexto de narcotráfico como sí lo hace nuestro Observatorio. Por último, cuando las causas judiciales no están tipificadas por el articulo 80 agravado (incisos 1, 4, 11 o 12) queda a discreción de la Corte qué causas son contabilizadas o no, por lo que puede ocurrir que, si durante la investigación se omitió valorar el contexto de violencia de género o si aplicaron las leyes locales de violencia familiar, para el Observatorio de la Corte no se considera femicidio. En suma, muchos de los femicidios que relevamos a diario no están considerados en el informe de la Corte al no haberse cometido en un ámbito familiar, en contexto de narcotráfico o no tienen causas iniciadas.
En aquel primer NI UNA MENOS reclamamos estadísticas oficiales. Más allá de las diferencias, la cifra es altísima y demuestra que falta un Plan de Acción para la Prevención y Erradicación de las Violencias, tal como lo exige la Ley Nacional 26485 , que ponga un freno a los femicidios, las tentativas y las lesiones gravísimas que produce la violencia de género.
Del 1 de enero a 30 de mayo de 2026, registramos 104 víctimas: 90 femicidios y vinculados de mujeres y niñas, 5 transfemicidios, 9 femicidios vinculados de varones adultos y niños y 233 tentativas de femicidios.
Es por todo esto que exigimos un trabajo articulado, multidisciplinario y federal, respetando y cumpliendo la legislación vigente y manteniendo organismos, programas y políticas públicas que trabajen en la prevención de la violencia por razones de género y en la protección de quienes se encuentran en peligro. LAS LEYES SE HICIERON PARA CUMPLIRLAS.
A 11 años del Ni Una Menos, madres de víctimas de femicidio hablan del caso de Agostina: “Se repite lo mismo”
Los casos son emblemáticos. Conmovieron al país y marcaron un antes y un después en la Justicia argentina.
Por
Carolina Villalba

Agostina Vega tenía apenas un año cuando Ángeles Rawson fue asesinada por Jorge Mangeri en junio del 2013, y ni había nacido cuando ocurrió el crimen de Candela Rodríguez, en agosto del 2011. Sin embargo, estos casos guardan cierta similitud.
Un engaño de alguien del círculo cercano, un posterior secuestro y el peor final marcaron estos tresfemicidios que conmocionaron a todo un país por la crueldad con la que las víctimas fueron asesinadas y luego descartadas.
Todas eran menores. En un principio se sospechó de los familiares. Luego, se descubrió que los asesinos habrían estado siempre dentro del entorno más cercano de las víctimas.

Pero uno de los femicidios más emblemáticos y que dejó una huella fue, sin dudas, el de Chiara Páez, la adolescente de 14 años asesinada por su novio hace once años. Su caso impulsó el movimiento “Ni Una Menos” y unió a los feminismos en un mismo reclamo.
El caso que impulsó el Ni Una Menos
Chiara desapareció el 9 de mayo del 2015 en Rufino, Santa Fe. Tenía apenas 14 años y se encontraba cursando un embarazo de pocas semanas. Ese habría sido el desencadenante de su femicidio.
El cuerpo de la adolescente fue encontrado el 3 de junio en el patio de la casa de los abuelos de su novio, Manuel Mansilla, que en ese entonces tenía 16 años. Según la hipótesis principal, la mató luego de una discusión porque Chiara deseaba tener al bebé, pero él se negaba.
En 2017, Mansilla fue encontrado culpable y la Justicia le impuso una pena de 21 años y 6 meses de prisión. Sin embargo, en marzo del 2023, la Corte Suprema de Santa Fe revisó el fallo que lo condenó y le bajó la pena respecto a los parámetros de la ley penal juvenil, a 15 años de cárcel.
“El 3 de junio es una fecha que me moviliza mucho, obviamente por lo que significa, por el recuerdo de Chiara, pero ahora con el femicidio de Agostina. Es terrible lo que pasó con otra niña de 14 años, la misma edad que mi hija”, expresó Verónica Camargo, su mamá, en diálogo con TN.

En medio del dolor por este nuevo femicidio, fue consultada sobre el patrón, tanto de la desaparición como del asesino. “Creo que tiene mucha similitud por el tema del engaño, de cómo fueron llevadas a un lugar por personas en las cuales ellas confiaban, y luego fueron asesinadas de manera brutal”, precisó.
“Otro patrón que coincide es que los femicidas actuaron como si nada hubiera pasado después del crimen. El asesino de Agostina se comunicó con la madre y dijo que sí la había visto, pero que la había dejado con un noviecito”, recordó.
“En el caso de Mansilla, me dijo que se había encontrado con Chiara, pero que la había dejado en la esquina y después, durante el día, hablaba como si nada hubiera pasado. Creo que lo hacen para distraer, cuando los dos sabían perfectamente lo que hicieron”, opinó.
Con respecto a la investigación, sostuvo: “A mí me tomaron la denuncia inmediatamente, yo eso no tuve problemas”. Además, hizo una diferenciación con respecto al caso de Agostina, que, según dijo su madre Melisa Heredia, no se actuó rápidamente. “En ese momento en nuestro caso se llamó a gente para investigaciones, a los canes y no se podía hacer tan rápido como uno espera, pero todo eso estuvo en el mismo día”, señaló.
También cuestionó al fiscal Raúl Garzón, del caso Agostina. “Tuvo palabras agresivas y se expresó mal. Es humillante que hoy en día se siga hablando con tanto desprecio hacia la vida, con tan poca empatía al dolor de una familia, eso es terrible”, sostuvo. “Causa mucho dolor que hoy, después de tantas cosas que se fueron cambiando, se sigan escuchando este tipo de relatos, duele muchísimo”, agregó.
“Sigue fallando el sistema judicial, que no actúa como corresponde. Este hombre tenía denuncias previas. Dejaron libre a una persona que privó de la libertad a una mujer que salió atada, prácticamente desnuda, pidiendo ayuda, y el fiscal que actuó en ese momento en la causa lo dejó libre por falta de mérito. ¿Qué necesitaba probar?“, expresó.
“¿Tenemos que esperar a ese extremo para que estas cosas no ocurran más? Creo que hay que cambiar muchísimo en ese sentido”, añadió. “Y como siempre digo, si el sistema judicial sigue pensando más en los derechos del victimario y no en el derecho a la vida de la víctima, no vamos a cambiar nada”, concluyó.
Candela Rodríguez, el crimen atroz que conmocionó al país
El 22 de agosto del 2011, Candela Sol Rodríguez fue secuestrada en una esquina cerca de su casa en Villa Tesei, partido de Hurlingham, mientras esperaba a sus amigas para ir a un encuentro de boy scouts.
Su mamá, Carola Labrador, la buscó durante nueve agónicos días. Hasta que el 31 de agosto, el cuerpo de la nena de 11 años fue encontrado dentro de una bolsa de consorcio a la vera de la autopista del Oeste. Las pericias concluyeron que había sido abusada sexualmente antes de su asesinato.

Las hipótesis del crimen vincularon el secuestro con un ajuste de cuentas o venganza contra el padre de la menor, Alfredo Rodríguez, que estaba preso por robo bajo la modalidad conocida como “piratas del asfalto”.
En 2017, se hizo un primer juicio en los tribunales de Morón, en donde se condenó a prisión perpetua a Hugo Bermúdez, como autor material, y a Leonardo Jara como partícipe secundario.
Aunque no eran amigos, se comprobó que Bermúdez frecuentaba la misma zona de Villa Tesei y conocía a varios familiares de la víctima y allegados, que terminaron imputados en el caso y luego desvinculados.
Sobre esto, Carola Labrador, la mamá de Candela, dijo: “Parece que se hizo todo mal a propósito, todo lo mismo que hace catorce años, como pasó con lo de Cande, exactamente igual. Estoy muy triste porque es recordar todo exactamente igual».
Y ejemplificó: “La prensa castigando a la madre y a la niña de 14 años. Se repitieron todos los mismos patrones. La inacción de la Justicia y el fiscal que me hizo acordar mucho a Tavolaro, igual de irrespetuoso, soberbio, machirulo”.
El portero de confianza, el asesino: el caso de Ángeles Rawson
El 10 de junio del 2013, Ángeles Rawson volvía de la escuela como todas las mañanas hacia su casa en Palermo donde vivía con su mamá, Jimera Aduriz, y su padrastro, Sergio Opatovski.
Las cámaras de seguridad de la zona registraron su ingreso al edificio en la calle Ravignani 2360, pero nunca llegó a entrar a su departamento.
Al día siguiente, su cuerpo fue encontrado dentro de una bolsa de consorcio en la planta de tratamientos de residuos CEAMSE, de José León Suárez.

La autopsia determinó que la adolescente de 16 años fue asesinada por asfixia, y tenía signos de haber sufrido una brutal agresión. Incluso, intentó defenderse y las marcas de las uñas quedaron marcadas en su asesino: Jorge Mangeri.
El portero del edificio, en el que ella y toda su familia confiaba desde hacía años, fue quien la secuestró antes de que la joven entrara a su departamento e intentó abusar de ella. Como no pudo, la mató sin piedad.
Su caso fue relevante en la historia penal argentina, ya que fue uno de los primeros en donde se aplicó la figura del femicidio. También impulsó el debate sobre el tratamiento mediático de este tipo de crímenes y fue precedente para sanciones de leyes como la Ley de Víctimas.
Cifras que duelen
Los de Ángeles, Candela, Chiara y Agostina son solo cuatro de los más de 3400 femicidios que se produjeron en el país en estos 11 años desde la primera marcha del “Ni Una Menos”. Según el Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, de la Asociación Civil La Casa del Encuentro, una mujer es asesinada en la Argentina cada 30 horas.
Desde el 3 de junio de 2015 hasta el 27 de mayo de 2026, se registraron 3.424 víctimas fatales por violencia de género.

En detalle, durante estos once años hubo 3.073 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas, 78 transfemicidios, cuatro lesbicidios y 269 femicidios vinculados de varones adultos y niños.
Los datos también muestran otra consecuencia devastadora: 3.840 hijas e hijos quedaron sin madre a causa de estos crímenes. De ellos, 2.357 eran menores de edad.


