Tras un mes de reclamos, por la finalización anticipada de la temporada y la decisión de la empresa de bajar a la mitad el plus de productividad, los trabajadores aceptaron el recorte de la empresa productora y exportadora de frutas.
Tras un mes de reclamos y protestas, los trabajadores rionegrinos de la empresa productora y exportadora de fruta Moño Azul debieron aceptar una baja en sus ingresos, a cambio de más días de trabajo. Este gigante que abastece a mercados de América, Europa y Asia redujo a la mitad el pago por productividad de los trabajadores que empacan.
Desde 1961, en Moño Azul cultiva y exporta las mejores frutas del Alto Valle de Río Negro. Vende a los mercados más exigentes del mundo manzanas, peras, kiwi y cerezas. Es uno de los principales referentes del sector frutícola del país.
Trabajadores de uno de los empaques de Moño Azul en Villa Regina reclamaron por el pago de salarios, productividad y los días caídos por el cierre anticipado de la temporada, estrategia que usó la empresa para obligarlos a renegociar sus salarios. Frenaron la salida de la fruta porque hicieron presentaciones en la Secretaría de Trabajo y pese a las intimaciones, Moño Rojo se negó a pagar lo adeudado.
Todo empezó cuando los trabajadores fueron a cobrar el sueldo de febrero y no estaba completo. «El 5 de febrero fuimos a cobrar y estaba solamente el sueldo, pero nos faltaba la productividad, que la sacaron así, sin avisar», relató desde Villa Regina, Alejandro «Jano» Lagos, delegado sindical en el galpón Moño Azul del Grupo Prima,al diario La Mañana de Neuquen.
Durante casi un mes, «los trabajadores resistieron a la decisión de la empresa de terminar la temporada antes de tiempo si los trabajadores no aceptaban un recorte del 50% en el concepto de productividad, que representa casi el 40% del ingreso de bolsillo de un trabajador del empaque«, explicó el matutino.
Moño Azul explicó al municipio que cuestionaba un convenio del año 2002, el cual consideran «desactualizado». La empresa se puso firme y exigió para garantizar su «sustentabilidad», de la que dependen 300 familias, recortar ese importante ítem salarial.
Finalmente, por miedo a que la empresa relocalice el trabajo aceptaron firmar un acuerdo por el cual aceptan un recorte del 50% en el ítem de presentismo, a cambio de algunos días más de postemporada, luego de que la empresa anunciara que dejaba de trabajar el 21 de marzo pasado.
Consiguieron algunos días adicionales: serían 14 en abril y 15 en mayo, lo que suma 29 días. Pero ese triunfo no es tal, porque siempre eran 40 días y la empresa logró una reducción de 11 días. «El acuerdo fue aceptado por la necesidad que tiene la gente de seguir trabajando«, dijo Lagos.
Para dimensionar lo que representa esta quita basta con saber que «el salario del embalador está fijado en $2.075.000, que de bolsillo representa poco más de $1,8 millones. La productividad, según los casos, es un ingreso adicional de aproximadamente 1 millón de pesos. El mínimo para acceder al salario son 90 cajas de pera y 100 cajas de manzana en un turno de 8 horas. Lo que se produzca por encima de ese piso se computa como productividad. Los trabajadores pueden llegar a 140 bultos o incluso 190, dependiendo de la máquina y del tamaño de la fruta a procesar», explicaron. Existen otros ítems, como horas extras y presentismo, lo que eleva el haber en temporada a poco más de 3 millones.
Los trabajadores reclamaron hasta lo que pudieron. «Nadie quiere que le bajen el sueldo, porque es lo que uno gana, pero también se entiende, porque ellos juegan con la necesidad de la gente. Cuando te suspenden y uno está en la casa, parece que los gastos son mayores. Ya no se puede protestar como antes», señaló el delegado.


