Durante el acto central en Rosario, el Presidente aseguró que el creador de la bandera fue un pionero de las ideas de libertad económica. También defendió la propiedad privada, el mérito y la producción como pilares del país
Diez de la mañana, el sol matizaba el frío de siete grados frente al río Paraná en Rosario, donde en 1812 Manuel Belgrano izó por primera vez la bandera celeste y blanca, la bandera argentina. Este sábado, en la zona baja del Monumento que recuerda aquel hito histórico, Manuel -pero Adorni- hacía su ingreso al acto del 20 de junio. Ratificado por Javier Milei una vez más, se mostró sonriente pero de bajo perfil. Ayer, el Presidente le quitó su principal tarea: la comunicación, que quedó en manos del nuevo vocero, Adrián Ravier.

Rápidamente, Adorni se ubicó en la silla que tenía dispuesta por su cargo, besó a otros integrantes del Gabinete y conversó unos minutos con la senadora Patricia Bullrich, jefa de la bancada libertaria y principal detractora de su estancia en el Gobierno. Quienes conocen el contenido de la charla dicen que no se debatió ahí “nada trascendente”.
El presidente Javier Milei encabezó este sábado el acto por el Día de la Bandera en Rosario y aprovechó su discurso para reivindicar la figura de Manuel Belgrano como precursor de las ideas liberales en la Argentina.
Frente al Monumento Nacional a la Bandera, sostuvo que el prócer no solo fue uno de los protagonistas de la independencia, sino también un impulsor de la libertad económica.
«Hoy es un día para recordar a Belgrano«, afirmó el mandatario al comenzar su exposición, luego de agradecer las muestras de apoyo de militantes y simpatizantes que lo acompañaron durante la ceremonia.
Milei definió al creador de la bandera como «un gran promotor de la libertad política y económica» y sostuvo que el símbolo patrio fue «la representación visible de una causa: la causa de la libertad».
En un extenso repaso histórico, recordó que la bandera argentina fue izada por primera vez el 27 de febrero de 1812 en las baterías Libertad e Independencia, a orillas del río Paraná. Según planteó, aquel gesto constituyó una declaración de principios que anticipó el camino hacia la independencia nacional.
Sin embargo, el tramo más político de su discurso estuvo centrado en la dimensión económica del pensamiento de Belgrano. Allí lo definió como un «reformista ilustrado» y aseguró que fue «el primer intelectual liberal argentino».
Según el Presidente, Belgrano desarrolló una crítica temprana al mercantilismo y a los monopolios estatales, además de promover una economía basada en la libertad de comercio, el trabajo y la iniciativa privada.
Milei sostuvo que el prócer defendía una sociedad en la que el progreso estuviera impulsado por el esfuerzo individual y vinculó esas ideas con valores como la propiedad privada, la competencia y el mérito.
Durante otro pasaje de su intervención, el jefe de Estado lanzó una frase que despertó la reacción de parte del público presente. «Parece que aún no hemos roto las cadenas de la esclavitud», expresó, antes de volver a concentrarse en la figura histórica de Belgrano.
Sobre el cierre, Milei reivindicó la libertad como el principal legado del creador de la bandera y aseguró que su pensamiento mantiene vigencia en la actualidad.

«Belgrano fue revolucionario en las ideas y valiente en la acción», afirmó. Además, sostuvo que la bandera representa «la libertad política, económica y para el desarrollo personal».
Finalmente, el Presidente aseguró que la Argentina nació de la audacia de quienes imaginaron una patria independiente y convocó a defender los valores de la libertad, el trabajo, el mérito, la propiedad y la producción.
«Mientras haya argentinos dispuestos a defender la libertad, el trabajo, el mérito, la propiedad y la producción, el sueño de Manuel Belgrano seguirá vivo«, concluyó antes de cerrar su discurso con un «¡Viva la patria!».


