El gesto llegó en medio de la escalada entre Argentina y el Reino Unido por Sea Lion, y semanas después de que Brasil ratificara su apoyo histórico al reclamo argentino.
El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, exhibió este viernes una remera con la inscripción «Las Malvinas son argentinas» durante una caravana de campaña en Río de Janeiro, a dos días de las elecciones presidenciales.
Lula buscará la reelección el domingo frente a Flávio Bolsonaro, el candidato favorito de Javier Milei. La escena se dio en el tramo final de un recorrido que duró cerca de una hora y media y que se transmitió en vivo por las redes sociales del propio presidente.
Cómo fue la escena
A lo largo de la caravana, los simpatizantes le arrojaron distintos objetos a Lula desde la calle, entre ellos varias remeras. Pasada poco más de una hora, el mandatario atajó una prenda negra en la caja del camión en el que se desplazaba, la estiró y la miró unos segundos, mientras la candidata al Senado Benedita da Silva, a su lado, también intentaba leer qué decía.
En lugar de devolverla de inmediato, Lula sonrió, la giró y la sostuvo en alto hacia el sector del público desde donde se la habían tirado. La escena duró unos 20 segundos, hasta que se la arrojó de nuevo al seguidor.
Otro candidato al Senado, Pedro Paulo, también celebró el gesto.
La misma tipografía que la bandera de la Selección
La remera, negra con letras blancas, reproducía la consigna y la tipografía de la bandera que los jugadores de la Selección argentina de fútbol habían desplegado tras vencer a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, un detalle que no pasó inadvertido para quienes siguieron la transmisión en vivo.
El episodio quedó registrado en fotos y videos que circularon de inmediato por medios brasileños y argentinos, en una imagen que combinó el folclore futbolero con el gesto político.
El marco: un cierre de campaña en Cinelândia
Para la caravana, Lula eligió el barrio de Cinelândia, escenario de las manifestaciones multitudinarias contra la dictadura militar en los años 80. Allí, arriba de un camión, lanzó la frase central de su discurso: «Lo que está en juego no es la victoria de un hombre, sino de una idea: la democracia», en referencia al intento de golpe de Estado por el que el expresidente Jair Bolsonaro, padre del actual candidato, fue condenado en 2025 a 27 años de cárcel. Esta semana, el propio Bolsonaro había pedido ante la Justicia la anulación de esa condena.
La caravana de Río fue uno de los últimos actos de Lula antes de las elecciones: el cierre de campaña definitivo estaba previsto para el sábado, en la Avenida Paulista, en San Pablo.
Un gesto en medio de la tensión por Malvinas
La escena se dio en un contexto de creciente tensión diplomática entre la Argentina y el Reino Unido por la disputa de soberanía sobre el archipiélago.
En las últimas semanas, el gobierno de Milei intensificó sus reclamos contra la explotación de recursos naturales en las islas y avanzó con iniciativas en foros internacionales para cuestionar los proyectos hidrocarburíferos en la zona, entre ellos Sea Lion.
Londres, por su parte, rechazó los planteos argentinos y reiteró su posición histórica: que las islas constituyen un territorio británico de ultramar, y defendió el principio de autodeterminación de sus habitantes.
Un respaldo que Brasil ya había reafirmado
El gesto de Lula no apareció de la nada. Semanas atrás, durante la celebración por el 204° aniversario de la Independencia de Brasil en Buenos Aires, el encargado de Negocios de la embajada brasileña, Eduardo Uziel, había sostenido que el apoyo de su país a la soberanía argentina «se mantuvo invariable desde 1833» y lo definió como una «política de Estado siempre por convicción».
En esa misma intervención, Uziel remarcó la fortaleza del vínculo bilateral pese a las diferencias políticas entre Lula y Milei: «Tenemos una amistad de más de 200 años, más fuerte que cualquier mezquindad o temporaria miopía», dijo ante representantes del ámbito político, diplomático y empresarial de ambos países.
Una relación con diferencias, pero con canales abiertos
La reafirmación de la postura brasileña sobre Malvinas se da en medio de una relación bilateral marcada por las diferencias ideológicas entre ambos presidentes. Aun así, tanto Brasilia como Buenos Aires procuraron mantener abiertos los canales institucionales y comerciales entre los dos países.
A comienzos de septiembre, una delegación multipartidaria de legisladores argentinos había viajado a Brasilia en el marco de una agenda de diplomacia parlamentaria para preservar el vínculo bilateral.
Los encuentros incluyeron reuniones con el canciller brasileño, Mauro Vieira, y el asesor presidencial Celso Amorim, aunque no derivaron en acuerdos concretos para recomponer la relación política entre ambos gobiernos.

