Jeff Bezos, Peter Thiel y Sam Altman, entre otros, financian proyectos de rejuvenecimiento celular.

Lo que durante cientos de años fue tema solo de textos bíblicos o de ciencia ficción, hoy ya es un tópico de actualidad. Y es que magnates tecnológicos como Peter Thiel, Jeff Bezos y Sam Altman, entre otros, están destinando miles de millones de dólares a investigaciones para retrasar el envejecimiento humano y, por qué no, vivir para siempre. Desde fundaciones que buscan convertir «los 90 en los nuevos 50» hasta laboratorios que intentan rejuvenecer células dañadas, la nueva frontera de Silicon Valley apunta a uno de los objetivos más antiguos de la humanidad: vivir más tiempo y en mejores condiciones.
La apuesta es cada vez más visible. Mientras la inteligencia artificial concentra buena parte de la atención pública, una porción significativa del capital de riesgo más poderoso del mundo financia empresas, laboratorios y organizaciones dedicadas a la longevidad. El foco, al menos en forma oficial, no está puesto en la inmortalidad, sino en retrasar las enfermedades asociadas al envejecimiento y extender los años de vida saludable.
La referencia simbólica de ese movimiento es la Fundación Matusalén, una organización sin fines de lucro cuyo objetivo declarado es que «los 90 sean los nuevos 50 para 2030». El nombre remite al personaje bíblico que, según las Escrituras, vivió 969 años.
Entre sus patrocinadores más conocidos aparece Peter Thiel, cofundador de PayPal y de Palantir, uno de los empresarios que más abiertamente cuestionó la idea de aceptar la muerte como una condición inevitable y que está invirtiendo fuerte en la Argentina. «Queremos que seas capaz de cambiar tu corazón, tu mente y todo tu cuerpo», afirmó en el pódcast Interesting Times al explicar su visión sobre el futuro de la biotecnología.
Carrera ambiciosa
El potencial económico del sector es enorme. Analistas del sector proyectan que el mercado global de la longevidad podría pasar de USD 27.000 millones en 2025 a USD 67.000 millones en 2035.
Esa perspectiva alimenta inversiones, startups y competencias de innovación. En 2023, el futurista Peter Diamandis lanzó el programa XPRIZE Healthspan, con premios por USD 101 millones para quienes desarrollen terapias capaces de restaurar funciones musculares, cognitivas e inmunológicas en adultos mayores.
Uno de los proyectos más ambiciosos hasta el momento es Altos Labs, la compañía creada en 2022 con respaldo financiero de inversores vinculados a Silicon Valley y asociada públicamente al fundador de Amazon, Jeff Bezos. La empresa reunió a científicos de primer nivel, incluidos ganadores del Premio Nobel, para investigar cómo revertir el envejecimiento celular mediante técnicas de reprogramación biológica.
Entre los antecedentes científicos que impulsaron este campo figura un experimento desarrollado en el Instituto Babraham, en Reino Unido. Allí, investigadores dirigidos por el experto en epigenética Wolf Reik observaron que células de piel humana envejecidas podían mostrar características equivalentes a las de tejidos aproximadamente 25 años más jóvenes después de un proceso de reprogramación parcial.
A partir de esos avances, Altos Labs construyó una estructura científica multimillonaria para acelerar el desarrollo de terapias orientadas a enfermedades relacionadas con la edad. Su objetivo declarado es aumentar el período de vida saludable, conocido en la industria como healthspan, más que extender indefinidamente la longevidad.
Mucho antes de Altos Labs, otro gigante tecnológico inició una ofensiva similar. En 2013, Larry Page, cofundador de Google, impulsó la creación de Calico, sigla de California Life Company. La empresa nació con recursos superiores a los USD 1.000 millones y la misión de estudiar los mecanismos biológicos del envejecimiento.
Uno de sus focos de investigación fueron las llamadas ratas topo desnudas, animales que pueden vivir alrededor de 30 años y presentan resistencia poco habitual al envejecimiento y a determinadas enfermedades. Los investigadores compararon esos ejemplares con ratones convencionales, cuya esperanza de vida ronda los seis años, a fin de identificar los procesos biológicos que explican por qué algunas especies envejecen mucho más lentamente.
A pesar de más de una década de trabajo, Calico todavía no presentó tratamientos capaces de extender la vida humana de forma comprobada. Sin embargo, sigue siendo uno de los mayores centros privados de investigación sobre longevidad del mundo.
Del rejuvenecimiento a las células «zombis»
Las empresas siguen estrategias diferentes. Algunos proyectos se concentran en la reprogramación epigenética, otros buscan eliminar células envejecidas y otros investigan mecanismos inmunológicos.
Uno de los conceptos más populares durante los últimos años fue el rejuvenecimiento a través de la sangre. La hipótesis surgió de experimentos con ratones que mostraron mejoras parciales en animales ancianos cuando compartían circulación sanguínea con ejemplares jóvenes.
El interés fue tan grande que aparecieron empresas en Estados Unidos que ofrecían transfusiones de plasma joven a precios de miles de dólares. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) intervino posteriormente y advirtió que esas prácticas carecían de beneficios clínicos demostrados.
Otra línea de investigación apunta contra las llamadas células senescentes, conocidas popularmente como «células zombis». Son células dañadas que dejan de cumplir correctamente su función y favorecen procesos inflamatorios relacionados con enfermedades de la vejez.
En esta área trabaja Unity Biotechnology, empresa que recibió inversiones de Peter Thiel y Jeff Bezos. Los estudios preliminares en animales mostraron resultados prometedores, mientras más de una decena de ensayos clínicos evalúan posibles aplicaciones en humanos para osteoartritis, Alzheimer y fragilidad física.
El primer ensayo en humanos
Mientras gran parte de la industria sigue en etapa experimental, Life Biosciences logró uno de los avances más concretos registrados hasta ahora. La firma, cofundada por el genetista de Harvard David Sinclair, anunció el 8 de octubre de 2026 resultados preliminares de un ensayo clínico de fase 1 basado en reprogramación epigenética.
El tratamiento experimental, denominado ER-100, se aplicó en tres pacientes con glaucoma mediante una inyección ocular acompañada de ocho semanas de medicación para activar factores de regeneración celular.
Según la compañía, ninguno de los pacientes presentó efectos adversos graves durante los primeros 56 días de seguimiento. Además, dos de los tres participantes mostraron señales preliminares de mejora en pruebas de campo visual.
Aunque los resultados son iniciales y están lejos de demostrar una reversión del envejecimiento humano, representan uno de los primeros intentos de trasladar las técnicas de rejuvenecimiento celular desde los laboratorios hacia personas reales.
David Gobel, director ejecutivo de la Fundación Matusalén, mantiene intacto el optimismo. «Si se puede rejuvenecer la médula ósea, se puede rejuvenecer cualquier cosa», afirmó en 2025.
Por ahora, esa afirmación sigue en el terreno de las hipótesis. La promesa de ganarle tiempo al reloj biológico permanece sin garantías, pero atrae cada vez más inversores dispuestos a financiarla.

