China Southern Power Grid desistió de adquirir el 100% de la empresa Transelec, la mayor transmisora de energía eléctrica de Chile, negociación que tenía más que preocupados a parlamentarios y expertos

Mauricio Palazzo – Desde Santiago de Chile
Hace unas semanas, el medio Bloomberg confirmó que la estatal China Southern Power Grid, después silenciosas negociaciones que se prolongaron por dos años, desistió de adquirir el 100% de la empresa Transelec,la mayor transmisora de energía eléctrica con más de 10.000 kilómetros de líneas de alta tensión a lo largo de todo Chile, noticia que pasó bastante desapercibida en los medios locales.
China Southern Power entró a la propiedad de Transelec en 2018, al comprar la participación del 28% de Brookfield por USD 1.300 millones. El resto de la propiedad -un 72%-, pertenece a tres fondos de pensiones canadienses, y aunque las tratativas entre ambas partes iban por buen camino al menos hasta septiembre del año pasado, y solo faltaba superar asuntos corporativos y regulatorios, discrepancias insalvables sobre la valoración financiera del activo y la estructura final del negocio, con un costo superior a los USD 4.000 millones, terminaron por echar tierra a las negociaciones.
La operación iba en línea con la expansión de empresas chinas en el sector eléctrico en Chile, puesto que otra estatal asiática, la State Grid Corp. of China, ya controla la Compañía General de Electricidad (CGE) -la distribuidora de energía eléctrica más grande de Chile adquirida en 2021- y Chilquinta Energía, mientras que China Southern Power, amén de su participación en Transelec, también ha consolidado operaciones en la región, incluyendo la compra de activos de Enel en Perú por cerca de USD 3.000 millones.
China Southern Power Grid posee el 28% de Transelec e iba por el control total.
Cabe señalar que Transelec es clave, sobre todo, en la integración de energías renovables al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), pues su infraestructura conecta los centros de generación con los distribuidores, facilitando la expansión de proyectos eólicos y solares en el norte y centro de Chile.
Su adquisición por parte de la China Southern Power, sumado al control de la State Grid Corp. of ChinasobreCGE y Chilquinta,significaba que el Estado chino pasaría a dominar la columna vertebral de la transmisión de alta tensión, con el poder de poner un dedo en el interruptor y cortarle la luz a todo Chile.
El diputado independiente, Jaime Naranjo, fue uno de los primeros en levantar las alertas allá por el 2020.
“El Estado chino se está adueñando de nuestros recursos”
La noticia del fin de las negociaciones fue recibida con alivio en Chile, al menos por los pocos parlamentarios que estaba interesados en el tema. Uno de ellos es el diputado independiente Jaime Naranjo, quien ya en el año 2000, cuando la State Grid acordó la compra de CGE, expresó su inquietud ante el avance de empresas estatales chinas en sectores estratégicos como la energía y la infraestructura crítica.
Por esos días, Naranjo junto a otros diputados presentó un proyecto de ley para establecer una regla formal de habilitación cuando un Estado extranjero adquiera la propiedad de compañías privadas que se puedan considerar indispensables para el funcionamiento de la población, iniciativa que no llegó a buen puerto.
Según el parlamentario, el hecho de que China Southern Power Grid haya desistido de la compra de Transelec es “una señal más de que las empresas estatales chinas están evaluando muy profundamente sus operaciones, porque están percibiendo que en los países están viendo que detrás de ellas está el Estado chino y no quieren quedar subordinados al imperialismo asiático. Y no descarto que también hayan existido presiones de EEUU”.
-¿Cuáles eran los riesgos para el país de haber prosperado las negociaciones?
“Lo más grave del actuar del imperialismo chino es que detrás de cada empresa no están capitales privados sino el Estado chino, y cada día este se está apoderando de recursos naturales, de la infraestructura y en general de la economía del país. Aún en nuestro país no hay clara conciencia de ello y lo mas grave que muchos políticos actúan subordinados a ella como verdaderos empleados».
– ¿Hasta dónde llega hoy la influencia china en Chile?
“La influencia china cada día es mayor en nuestro país a través de las invitaciones, viajes y donaciones que realizan y que han penetrado gravemente el Congreso. Muy pocos se atreven a cuestionar al Estado chino. Los parlamentarios de derecha cuestionan los DD.HH en Cuba y Venezuela, pero jamás en China donde no existe ningún tipo de libertad. Por otro lado, las instituciones empresariales y educativas también han sido tentadas, especialmente el sector empresarial exportador. El problema es que algunos no perciben o no quieren ver que el Estado chino se está adueñando de nuestros recursos y bienes poco a poco. Por eso hay que poner límites y restricciones hoy, porque después va a ser muy tarde.
El analista internacional, Juan Pablo Toro, sostiene que el equilibrio diplomático de Chile con EE.UU y China, «entendido como equidistancia, es cada vez más difícil y relativo.» entre
La influencia china en Chile
Sus afirmaciones son refrendadas por el analista Juan Pablo Toro, exdirector ejecutivo de AthenaLab, editor internacional de El Mercurio, director de El Mercurio de Valparaíso y corresponsal de The Associated Press, para quienla presencia china en el país “es fuerte en materia de comercio exterior, no así tanto en inversiones donde Canadá y Estados Unidos son relevantes”.
De acuerdo al experto, quien también es Master en Ciencia Política y periodista, con estudios en seguridad y defensa, el Estado chino “también está ganando influencia política, sobre todo por medio del Partido Comunista de Chile, donde diplomáticos chinos asisten a su aniversario o donde dirigentes del partido enfrentan algunas investigaciones por financiamientos de empresarios chinos”, señaló, recordando el caso Chinamart que por estos días tiene por las cuerdas a la senadora comunista Karol Cariola.
“Hace poco, una senadora socialista abogó por las inversiones chinas ante un creciente descontento por trabas que estarían sufriendo. Asimismo, empieza a notarse una influencia en universidades chilenas donde se están desarrollando programas con contrapartes chinas. En el entorno donde operan las universidades chinas, por ejemplo, difícilmente existe libertad de cátedra, algo que para nuestras universidades es fundamental. Donde no hay influencia es en el campo militar”, aseveró.
En el futuro China Southern Power podría retomar su intención de adquirir el 100% de Transelec.
La disyuntiva
Sin embargo, y de acuerdo también a Bloomberg, aunque las negociaciones llegaron a su fin, en un futuro no muy lejano China Southern Power podría retomar su intención de adquirir el 100% de Transelec. ¿Qué debería hacer el Gobierno de José Antonio Kast o los gobiernos a futuro en casos similares?
Para Naranjo, Chile debe “poner límites y restricciones cuando algún país a través de empresas estatales se quiere apoderar de su economía o de sus recursos. Esto debiera ser una política de estado y no solo una preocupación de un gobierno o de algunas personas. Cuando un Estado extranjero comienza a construir y a adueñarse de otro país, eso es de la mayor gravedad”.
“Eso ya lo vivimos en una escala menor cuando Colonia Dignidad construyó un Estado dentro de nuestro Estado. Lo más difícil es lograr un equilibrio o un respeto de la soberanía cuando no has puesto limitaciones o restricciones. Son derechos adquiridos. De tal manera que nuestro país debe tomar una decisión: o es un país soberano o te transforma en una colonia de China”, manifestó taxativo el parlamentario.
De la misma opinión es Toro, para quien “el equilibrio diplomático entendido como equidistancia es cada vez más difícil y relativo. El gobierno de Kast en sus primeros meses ha dejado en claro que tiene una inclinación hacia Estados Unidos, donde era necesario recomponer la relación, luego de que el gobierno de Boric se inclinara por China con críticas abiertas a Trump y reuniones múltiples con Xi Jinping, aparte de aprobar el famoso cable submarino, cosa que negó, pero que fue aprobada”.
El analista, eso sí, admitió la disyuntiva, pues “hay que seguir negociando con ambas potencias, pero nosotros debemos definir nuestros intereses nacionales a defender y promover, donde es clave establecer en qué áreas estamos dispuestos a avanzar con uno y con otro. La política exterior de Chile no se ha hecho cargo de esto, si no que ha ido avanzando sobre la base de los hechos consumados, de forma reactiva. Con Estados Unidos compartimos intereses, valores, un continente y 200 años de historia. Con China, solo intereses”.


