La interna del Partido Justicialista en Neuquén dejó un resultado que, lejos de ordenar al peronismo provincial, terminó reflejando su fragmentación. La Lista 17 “Peronismo Territorial”, encabezada por el intendente de Vista Alegre, José Asaad, se impuso en el Consejo Provincial, mientras que la Lista 10 “Peronismo para la Victoria”, liderada por Juan Domingo Linares y alineada con el exsenador Oscar Parrilli, retuvo el control del Congreso partidario.
El escrutinio provisorio otorgó 1.383 votos a la lista de Asaad frente a los 1.194 de Linares. Sin embargo, el reparto institucional dejó al PJ en una situación de equilibrio inestable: el sector vinculado al gobernador Rolando Figueroa se quedó con la conducción administrativa del partido, pero el Congreso —en manos del parrillismo— conserva la capacidad de condicionar las decisiones políticas de fondo, incluidas las alianzas y candidaturas de cara a 2027.
El mapa territorial también reflejó la división. Linares ganó en distritos clave como la ciudad de Neuquén, Centenario y Junín de los Andes, mientras Asaad se impuso en Zapala, San Martín de los Andes y Plottier, consolidando presencia en varios municipios del interior.
Más allá del reparto de poder, la elección expuso otro dato significativo: la baja participación. Apenas el 15% de los 20.004 afiliados habilitados acudió a votar en las 36 localidades con mesas, un nivel que evidenció el desgaste interno y el escaso entusiasmo por una disputa atravesada por impugnaciones y conflictos judiciales.
El proceso electoral estuvo marcado por cuestionamientos legales. Semanas antes, la Cámara Nacional Electoral ratificó la expulsión de afiliados que en 2023 compitieron bajo otros sellos, fallo que impactó en la candidatura de Asaad. Pese a ello, la Junta Electoral del PJ lo habilitó, mientras el expediente sigue abierto en el juzgado federal de Carolina Pandolfi.
La tensión se trasladó incluso a la logística: en la víspera de la elección, una camioneta que trasladaba urnas fue interceptada en la ciudad de Neuquén, lo que derivó en una denuncia policial y en la intervención de la justicia federal. El episodio obligó a reforzar los protocolos de seguridad para completar la distribución del material electoral.
Con el recuento definitivo aún pendiente en algunas localidades, la interna confirmó un escenario de poder compartido y liderazgo difuso. El PJ neuquino quedó dividido entre dos estructuras que se disputan la conducción y que, al menos por ahora, parecen lejos de construir una síntesis política capaz de reorganizar al peronismo provincial.
Fuente: Diario Neuquino


