La caída de las expectativas positivas enciende alarmas en el Gobierno. Los bajos salarios y la desocupación alimentan el malestar en sectores productivos
La estabilidad social enfrenta un desafío crítico ante el agotamiento económico de la mayoría de los argentinos: el 59% de la sociedad afirma que ya no puede esperar más para percibir una mejora en sus ingresos. El dato marca un límite en la tolerancia social en medio del deterioro económico.
El informe también advierte que existe una caída de las expectativas que golpea directamente el principal activo del oficialismo: la esperanza.
Una tregua que llega a su fin
La encuesta fue realizada por la consultora Trespuntozero, que arrojó que el margen de maniobra para el Ejecutivo se estrecha drásticamente.
Solo un 9,4% de los encuestados manifiesta poder aguardar algunos meses adicionales, mientras que un escaso 6,9% proyecta su paciencia hasta el cierre del año. En el extremo más optimista, apenas el 14,6% está dispuesto a sostener el apoyo hasta la finalización del mandato actual.
Este fenómeno de hartazgo no es uniforme, sino que se ensaña con la fuerza laboral activa. Entre los adultos de 30 a 49 años, el índice de intolerancia económica escala hasta un preocupante 71,7%, loq eu evidencia una crisis de sostenibilidad en el sector más productivo del país.

Radiografía de las preocupaciones sociales
El ranking de problemáticas nacionales sufrió un desplazamiento significativo. La pobreza (12,3%) y la inflación (6%), si bien presentes, fueron desplazadas por factores vinculados a la calidad del empleo y la transparencia institucional.
Históricamente, la gestión de Javier Milei se apoyó en la fe de sus votantes para transitar las reformas. Sin embargo, ese combustible parece estar en niveles de reserva. El avance del malestar refleja que la realidad del bolsillo está venciendo a la narrativa oficial y obliga a un replanteo urgente en la comunicación y ejecución de las políticas públicas para evitar que el desencanto se transforme en una ruptura irreversible.
Cuatro de cada diez trabajadores están en la informalidad y crece el desempleo
La informalidad laboral en Argentina, el desempleo 2025 y la precariedad laboral volvieron a encender señales de alarma: en el cuarto trimestre del año, el 43% de los trabajadores se desempeñó fuera del sistema formal, mientras que la desocupación escaló al 7,5%, según datos del INDEC.
El dato implica que cuatro de cada diez ocupados no cuentan con cobertura legal en materia laboral, impositiva ni de seguridad social. A la par, la tasa de desempleo mostró un incremento interanual cercano a un punto porcentual, en línea con un mercado de trabajo que no logra consolidar su recuperación
Las cifras surgen del informe «Informalidad laboral y condiciones de vida» elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales del Instituto Interdisciplinario de Economía Política, dependiente de la Universidad de Buenos Aires. Allí se advierte que «la persistencia de elevados niveles de informalidad constituye un rasgo estructural del mercado de trabajo argentino».
El estudio expone además el vínculo directo entre informalidad y pobreza. «El 32% de los trabajadores informales reside en hogares pobres, mientras que un 27% adicional se encuentra en situación de vulnerabilidad«, detalla el documento.
La brecha generacional aparece como uno de los puntos más críticos. Según el informe, «siete de cada diez trabajadores entre 16 y 24 años se insertan en empleos informales», lo que refleja las dificultades de acceso al empleo registrado. En el tercer trimestre de 2025, la tasa de informalidad juvenil alcanzaba el 67,4%, casi 24 puntos porcentuales por encima del promedio general.
El segmento con menor incidencia de informalidad es el de adultos de entre 45 y 64 años (60 en mujeres), con un 34,2%. Le siguen los trabajadores de 25 a 44 años (42,2%), mientras que en los mayores de 65 años la tasa asciende al 57,8%. El informe subraya que «la mayor incidencia de la informalidad se verifica en los extremos del ciclo laboral».
En términos territoriales, «la mayoría de los trabajadores informales se concentra en el Gran Buenos Aires», señala el trabajo del IIEP. El nivel actual de informalidad replica valores observados en el segundo trimestre de 2008, lo que, según el documento, evidencia «la persistencia de este fenómeno durante al menos 17 años sin reducciones significativas».
Fuente: Bae Negocios


