
El Coloquio de IDEA buscó instalar una agenda de reformas estructurales para el largo plazo. Las tensiones de la economía y las presidenciales de 2027 marcaron los debates. Los almuerzos marplatenses y sus entretelones.
El empresariado argentino parece atravesado por una dualidad que se impuso en los pasillos del Coloquio de IDEA. Por un lado, algunos ejecutivos se ilusionan con la idea de que el país atraviesa un cambio de época tal que hará que algunos pilares del plan de ajuste de Javier Milei sigan en pie, pase lo que pase en 2027. Pero mientras tanto, se encienden señales de alerta por el clima electoral anticipado que incluso atiza el propio Presidente. Así, en las compañías e inversores se empieza a activar un «modo espera» que amenaza con retroalimentar las dificultades de la coyuntura económica.

Parte del mensaje del propio Milei, por videoconferencia desde París, y las posteriores repercusiones entre algunos de los asistentes parecieron sintetizar esa dicotomía que envuelve el ánimo empresarial. El mandatario dedicó buena parte de su discurso a prometer un shock de reformas a una velocidad “única e irrepetible” si es reelecto y a tratar a sus principales opositores de “energúmenos que están dispuestos a romperlo todo”.
Yo tuve que enfrentar “el intento de siete golpes de Estado”, 40 leyes que buscaban “romper el equilibrio fiscal” y “la gente haciendo actos terroristas en la calle”.
Sin embargo, hubo tres frases que el mandatario encadenó a continuación que quedaron repicando en los comentarios de pasillo posteriores entre algunos empresarios: “Tenemos que pasar el año que viene”, “los argentinos se van a jugar el futuro en la próxima elección” y el reconocimiento de que en el empresariado “todos están haciendo ‘wait and see’” para ver qué pasa el año que viene en las elecciones. “Es un error que empiece a hipotecar tan temprano su gestión”, planteó un rato después un ejecutivo del sector financiero.
Es que, incluso a pesar de que en su mayoría los empresarios presentes en el coloquio quieren ver revalidado en las urnas el proyecto que hoy encarna Milei, muchos comenzaron a ver con preocupación que la estrategia discursiva del Gobierno sea adelantar el clima electoral y pintar de “anticristo” a Axel Kicillof, como dijo días atrás el ministro Luis Caputo. “Adelantar el clima electoral es un tiro en el propio pie, sobre todo en un momento económico más tenso porque puede llevar a postergar decisiones en las empresas y porque mete ruido en el frente financiero”, comentó en off the record una de las expositoras del evento.
Días atrás, el INDEC informó una caída desestacionalizada de la actividad económica del 2,9% mensual en julio, un dato que incluso llevó a bancos internacionales como J.P. Morgan a advertir sobre la posibilidad concreta de que al cabo del tercer trimestre el país haya entrado en recesión técnica. También confirmó un repunte de 4,1 puntos en la tasa de pobreza durante el primer semestre.
Mientras tanto, en las últimas tres semanas, el riesgo país pegó un salto del 35% ante una ola de venta de bonos soberanos argentinos. Este viernes, el indicador alcanzó los 655 puntos básicos. A principios de agosto, cuando apenas superaba las 400 unidades, el Gobierno se ilusionaba con volver a los mercados globales una vez que lograra perforar ese umbral. Ahora, esa posibilidad se alejó.
¿Qué pasó? La reducción al mínimo de las compras de divisas del BCRA en septiembre y las dificultades del Tesoro para volver a colocar bonos en dólares en el mercado local durante las últimas licitaciones empezaron a sembrar dudas sobre el programa financiero 2027. Mientras que la debilidad de la actividad en los sectores clave para el empleo y el deterioro de la imagen presidencial en las encuestas acicatearon la incertidumbre sobre el panorama electoral del próximo año.
Ese círculo, que sumerge a inversores y empresas en el «modo espera», es el que ahora temen que gane impulso con el clima de confrontación electoral anticipado que estimula fundamentalmente el Ejecutivo. “Cómo le voy a decir yo a mis clientes del exterior que tienen que mantener su posición en Argentina si escuchan que a un año de las elecciones el propio Presidente dice que el futuro del país se define en 2027 y que ‘la postura de esperar’ tiene valor para los empresarios. En las últimas dos semanas muchos decidieron desarmar”, le dijo el dueño de una de las principales compañías argentinas de servicios financieros y del mercado de capitales.

Cientos de empresarios se reunieron en Mar del Plata para participar del 62° Coloquio de IDEA.
En la industria, el panorama es aún más incierto. La actividad fabril operó en julio 4,9% por debajo del mismo mes de 2025 y 18,7% por debajo del pico alcanzado en 2017, según los últimos datos oficiales, y la propia Unión Industrial Argentina (UIA) ya adelantó que en agosto se sumó otra baja del 0,3% mensual sin estacionalidad.
Presentes en IDEA, los ejecutivos de una de las grandes empresas industriales del país (hoy en manos de capitales multinacionales) trazaron un panorama preocupante: “Nuestro objetivo de acá a fines de 2027 es amortiguar el impacto. Compramos sostener el nivel actual”. Esta firma siderúrgica llegó a recortar 30% su producción entre comienzos de 2024 y la segunda mitad de 2025; para principios de 2026 había logrado recuperar apenas 5 puntos a través de la exportación a países como Chile, en el marco de un fuerte ajuste operativo y de personal que redujo los costos. Pero la demanda local sigue planchada: “La construcción privada no arranca, la obra pública sigue en mínimos, la industria de línea blanca está en crisis… No hay muchos sectores que hoy nos puedan contribuir a un repunte”.
La ilusión con el cambio de era y los almuerzos marplatenses
La incertidumbre del presente contrasta con el tono que buscó imponer IDEA a su 62° Coloquio. Una discusión sobre los lineamientos que el empresariado cree que se deberían profundizar para avanzar en la agenda de transformación iniciada por el gobierno de Milei y para alcanzar “20 años de estabilidad y crecimiento”. El sustrato de esos conceptos es una esperanza que albergan muchos de los ejecutivos: que el país atraviesa un “cambio de era” marcado por un mundo “en transformación”, por la “oportunidad” que representan Vaca Muerta y la minería, y porque “al menos algunos de los pilares del programa aplicado por el Gobierno van a ser difíciles de revertir, gane quien gane en 2027”, como plantearon distintos empresarios en diálogo con este medio.
“En las próximas dos décadas se va a hablar diferente del país cuando se mire para atrás. En las últimas dos décadas se habló mucho de restricción externa. Argentina vivió siempre con la angustia de que faltan dólares para que la economía pueda crecer suficientemente, y hoy ese ya no es el diagnóstico. Dólares hay, van a ir sobrando cada vez más, de a poco, a medida que las inversiones lleguen y se vayan concretando las exportaciones de energía, minería, agro”, planteó Juan Francisco Politi, CEO de Allaria.
Sin embargo, la euforia no se hizo presente a lo largo de las tres jornadas en el Hotel Sheraton de Mar del Plata, excepto en los sectores nítidamente ganadores. Más bien predominó un clima de cautela. En parte por el “modo espera” y el clima electoral anticipado; en parte porque el grueso de los sectores de la economía no disfruta de las mieles que saborean la energía, la minería y parte del agro y las finanzas.
En diálogo con este medio, Luciana Paoletti, directora ejecutiva de IDEA, se mostró satisfecha con el resultado del coloquio: “Logramos instalar la idea de que lo primero que hay que hacer es consolidar la estabilidad y que es necesario no andar recalibrando el modelo de país cada cuatro años en cada elección. Y el segundo gran mensaje fue que hay que trabajar en la competitividad con una agenda de reformas estructurales que tiene que venir hacia delante: las reformas tributaria, previsional y educativa”.
Patricia Bullrich aprovechó la ausencia de funcionarios del Ejecutivo para copar el centro de la escena en IDEA.
Esa agenda de reformas es la que le plantearon tanto a los funcionarios del Ejecutivo que participaron por videoconferencia desde París, donde en paralelo se desarrolló la Argentina Week, como a la propia Patricia Bullrich, que aprovechó el espacio vacío para copar el centro de la escena y mostrarse como alternativa presidenciable -en caso de que las acciones electorales de Milei como candidato bajen- ante un empresariado que quiere ver revalidado el proyecto gobernante en las urnas. “Quedó claro que estas reformas forman parte de la agenda del Gobierno, pero tanto el Presidente como Bullrich dejaron en claro que el capital político para poder hacerlas hoy no está y depende de una reelección”, sintetizó Paoletti.
La ejecutiva, sin embargo, advirtió sobre los riesgos de la escalada discursiva que se hizo presente en el tono de los funcionarios durante el evento: “Nosotros no estamos de acuerdo con adelantar el clima electoral. Eso no genera una base sólida, por ejemplo, para poder proyectar inversiones. Hoy no deberíamos estar sintiendo la previa electoral y creemos que las elecciones no deberían ser tan determinantes para el proyecto de país”.
De todas maneras, quedó claro que los empresarios siguen en busca de su mejor alternativa electoral. Cerca de 40 ejecutivos se dieron cita en el Hotel Costa Galana para almorzar con Bullrich un pescado en costra de hierbas con cremoso de zapallo cabutiá y tiramisú de limón y maracuyá. “Jugaba de local”, sintetizó uno de los presentes en diálogo con Ámbito. “No va a romper con el Gobierno, pero vino a recoger apoyos para una eventual candidatura”, interpretó otro de los comensales. No faltaron preguntas sobre los sectores más golpeados por el actual modelo: desmarque mediante, la senadora dijo que necesitan acompañamiento y mejora en la competitividad.
Mucha menos atención concitó un almuerzo que se dio en simultáneo con Hernán Lacunza en el restaurante Sarasanegro, al que asistieron otros directores de IDEA. Lacunza busca instalarse como presidenciable de PRO y advirtió que la economía entró en recesión. Los empresarios creen que es parte de una estrategia de negociación con el Gobierno del partido de Mauricio Macri. Con todo, durante la comida le preguntaron por los insultos de Milei a periodistas y opositores en pleno adelantamiento del clima electoral: una de las empresarias presentes contó que no cayó bien que esquivara una definición contundente.
Según relataron cuatro testigos presenciales, Caputo dio un mensaje en el que dejó trascender su preocupación por las señales económicas, en medio de una semana en la que el riesgo país trepó hasta 650 puntos. Repitió ante los gobernadores un concepto que utilizó otras veces en la mesa política: que no tiene muchos más conejos para sacar de la galera de la economía, y que lo que necesita es una ayuda de la política para dar señales de gobernabilidad e inocular el “riesgo kuka” que él mismo contribuyó a exacerbar. Las vueltas de la vida.

En un tono diferente al que utiliza en público, dio señales de registrar la caída del consumo y la recaudación, y reconoció que le preocupa el “wait and see” del sector privado. Dejó traslucir la sensación de que la economía se le está complicando más de lo previsto. Por eso lanzó una frase que quedó resonando: “Hay que hacer un acuerdo ahora. En marzo ya va a ser tarde”, según relató uno de los presentes. El neuquino Rolando Figueroa fue uno de los que le respondió que ellos estaban de acuerdo con avanzar. “¿Por qué no lo hacemos ya?”, instigó.
Nadie dijo nada, pero todos pensaron en la misma persona: Karina Milei, la dueña de la política, que no estaba en la cena. Los gobernadores perciben que no todos en LLA están en la misma sintonía, y que “mientras los que tienen responsabilidad de gestión están viendo que necesitan algo más firme, hay algunos que te buscan pelear tres concejales más”, resumió uno de los más cercanos.

Los gobernadores retribuyeron la franqueza, así como el trato más cuidado que recibieron en comparación con la experiencia anterior en Manhattan. Todos valoraron la media hora que les dedicó Milei para conversar con ellos. Aquella vez en marzo directamente no los había recibido. También haber sido incluidos en el intercambio con Emmanuel Macron. El Presidente les agradeció la presencia, se entusiasmó con las inversiones anunciadas y pareció regenerar un entendimiento. Por eso algunos jefes comarcales creen que, si se lo propone, el Gobierno no está tan lejos de lograr un pacto con una docena de provincias, como implora Caputo.
Fuente: Ámbito Financiero

