El 25 de Mayo es una de las fechas patrias más significativas para la Argentina. Ese día, en 1810, se conformó en Buenos Aires la Primera Junta de Gobierno, marcando el inicio del proceso de independencia del dominio español y el nacimiento de una nueva etapa política en el Río de la Plata.

En la semana de mayo pasaron los siguientes acontecimientos históricos:
- 18 de mayo: La “Semana de Mayo” comenzó el 18 de mayo de 1810 con la noticia de que la Junta Central de Sevilla, que había nombrado a Baltasar Hidalgo de Cisneros virrey del Río de la Plata, había caído en manos de Napoleón Bonaparte.
La autoridad de Cisneros quedaba fuertemente deslegitimada. Esa misma noche, un grupo de jóvenes de la élite criolla que hacía un tiempo venían reuniéndose de manera secreta -entre ellos Cornelio Saavedra, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Nicolás Rodríguez Peña y Martín Rodríguez- se dieron cita y, tras largas horas de debate, definieron exigirle a Cisneros que convoque a un Cabildo Abierto.
- 19 de mayo: El 19 de mayo, en Buenos Aires, los criollos expresaron su rechazo al Consejo de Regencia y solicitaron la realización de un Cabildo Abierto. Cornelio Saavedra y Manuel Belgrano presentaron la solicitud al Alcalde Lezica, mientras que Juan José Castelli hizo lo propio ante el síndico Leiva.
Este rechazo se debió a que los criollos consideraban que el Consejo de Regencia no representaba el poder del pueblo, ya que no había sido nombrado por ellos mismos. Los criollos argumentaron que el Consejo fue establecido sin la participación popular, lo que lo invalidaba como legítima autoridad. En cambio, los realistas estaban dispuestos a someterse a su autoridad.
El Cabildo Abierto es una instancia de participación ciudadana donde los miembros de la comunidad se reúnen para discutir y decidir sobre asuntos importantes. En este caso, los criollos buscaban establecer una autoridad que realmente reflejara la voluntad popular, a diferencia del Consejo de Regencia que, según ellos, carecía de legitimidad.
- 20 de mayo: Por la tarde del domingo 20, en su residencia en el Fuerte, Cisneros recibió a los jefes militares con extrema amabilidad. Nuevamente Buenaventura Arzac, a través de su correspondencia, brinda jugosos detalles.
Sobre las manifestaciones de la gente, les dijo que había mirado todo aquello con menosprecio, porque contaba con la lealtad de los comandantes, y porque no creía que “unos cuantos perdularios y sediciosos” tuviesen cómo trastornar el orden de la monarquía ni hacer cavilar “la fidelidad que todos le debían al señor don Fernando VII”.
Fue Martín Rodríguez el que le respondió: “Está muy engañado; no eran perdularios ni sediciosos, sino el pueblo entero de Buenos Aires el que creía que Cádiz no tenía el derecho de llamarse representante del rey, y gobernar a la América”.
Cisneros hizo como que no había escuchado. Se dirigió a Saavedra, recordándole que poco antes le había ofrecido su apoyo, como había hecho con Liniers.
Saavedra no supo qué responder. Le dijo que las circunstancias habían cambiado y que a Liniers lo había sostenido el mismo pueblo que ahora pedía por sus derechos.“Debe tener confianza en el Cabildo y en la parte sana del vecindario”, le aconsejaron.
Dicen que Cisneros se irritó, que aseguró que había sido un hombre de honor y que antes de ceder, renunciaría. Y, dirigiéndose a Saavedra, le preguntó: “¿Me van ustedes a sostener o no? Esto es lo que quiero saber”.
“Nosotros estamos dispuestos a sostener lo que resuelva el Cabildo abierto, y por eso lo pedimos”, respondió Saavedra.
“No respondemos de las consecuencias ni emplearemos la fuerza contra el pueblo, sin autorización del cuerpo municipal que es la única autoridad legítima que queda”, contestó Rodríguez.
- Lunes 21: Al día siguiente, los cabildantes se vieron presionados por la gritería de gente que los criollos habían movilizado a la plaza de la Victoria. “Todos hablaban de atacar al virrey y de matarlo, que Saavedra se había enojado mucho y anduvo muy inquieto la noche del viernes, repitiendo que era preciso contener al populacho y a los desaforados que lo animaban en tales extremos”, escribió Juan Andrés Pueyrredón.
Otro vecino, Juan Terrada describió: “Este es el estado en que está el pueblo desde el viernes. Anoche hubo palos y tiros en el teatro. Arteaga, Azamor, Ochoteco y otros oficiales europeos armaron gresca con muchos de los nuestros; (…) en las pulperías se notan muchas reuniones, y se arman pleitos a cada momento entre criollos y maturrangos…”
Los gritos en la plaza aclamaban la renuncia de Cisneros, quien terminó cediendo y firmando la autorización a la reunión de vecinos para el 22.
- Martes 22: El 22 de mayo de 1810 se llevó a cabo una reunión que resultaría crucial para el futuro de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Esta congregación, realizada en Buenos Aires, se enfocó en definir el destino político de la región, particularmente ante la posible continuidad del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros.
Aunque se invitó a “la parte principal y más sana del vecindario”, la muchedumbre también hizo sentir su presencia vehementemente en las calles. Los debates centraron sus argumentos en torno a la permanencia del virrey Cisneros en el poder. A pesar de la resistencia de importantes sectores de la población, el virrey intentó mantenerse en el cargo maniobrando para presidir una Junta de Gobierno. Las autoridades del Cabildo han decidido que es momento de que el virrey renuncie a su cargo. La resolución se ha tomado después de varias horas de debate durante una reunión que tuvo lugar en la sede del órgano administrativo.
El virrey Cisneros, que no estaba dispuesto a ceder el control, representó el bloque conservador que deseaba mantener el statu quo. Sin embargo, los rumores y la creciente presión popular apuntaban hacia una necesidad urgente de cambios administrativos, tal como se discutió durante largas horas en la congregación
- Miércoles 23: El miércoles 23 de mayo, el Cabildo de Buenos Aires instauró una junta presidida por el virrey destituido, un acto que desató la indignación de las milicias y del pueblo. La decisión del Cabildo se basó en facultades otorgadas durante el Congreso General del día anterior, lo que resultó inaceptable para los partidarios de la revolución.
Este nombramiento fue percibido por la población como una movida contrarrevolucionaria que rompió con las expectativas de cambio político. Las milicias, que habían sido un pilar fundamental en las recientes revueltas, expresaron su desacuerdo abierto, mostrando su furia ante lo que consideraron una traición a los avances logrados.
La reinstauración del virrey destituido generó un ambiente de alta tensión en la ciudad. Los líderes revolucionarios declararon que este acto del Cabildo contradecía los principios por los cuales habían luchado y sacrificaron.
Jueves 24 de mayo: El 24 a las dos de la tarde, se propuso una nueva junta. Baltazar Cisneros presidente, con dos criollos y dos españoles. Cornelio Saavedra y Juan José Castelli por un lado y Juan Nepomuceno Solá, cura de Monserraty el comercianteJosé Santos Incháurregui por el otro. Esto confió Moreno a Darragueira: “Estamos perdidos; si es cierto lo que me dicen, pronto vamos a la horca, porque el poder se afirma en manos de los europeos, y lo primero que van a hacer es exterminarnos”.
Por su parte, Leyva le escribiría a Agüero: “Usted comprende que entrando al gobierno Saavedra y Castelli no les queda pretexto a los exaltados para pedir la destitución del señor virrey; y que teniendo éstos que gobernar con el virrey según las leyes de la monarquía, se acabaron las revueltas, y entramos en calma…”
El Cabildo dio el visto bueno, lo anunció con salvas de artillería y repique de campanas. José Ignacio Gorriti escribió: “Los españoles se felicitaban de haber salvado el peligro de un trastorno fundamental viendo triunfante la autoridad del virrey”.
Pero los que se habían reunido en lo de Nicolás Rodríguez Peña no pensaban lo mismo. Aseguraban que los españoles se alinearían con Cisneros y hasta dudaban del propio Saavedra, tan como recordaba el propio Gorriti.
Pero lo de Cisneros no tenía retorno. Que fuera presidente de la junta equivalía a que fuera virrey. Saavedra y Castelli renunciaron y le dijeron a Cisneros que, por mejor voluntad que tuvieran para acompañarlo, les era imposible responder del orden público: que el pueblo estaba armado, concentrado en los cuarteles, resuelto a derrocar al gobierno y haceruna revolución si elvirrey no renunciaba en aquella misma noche. Y enviaron sus renuncias al Cabildo.
Qué se celebra el 25 de Mayo
El proceso revolucionario comenzó el viernes 18 de mayo de 1810, dando inicio a la Semana de Mayo, un período clave en la historia argentina. A lo largo de esos días, se realizaron diversas reuniones, debates y manifestaciones populares que cuestionaban la autoridad del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. Finalmente, el viernes 25 de mayo, se concretó su destitución y se conformó la Primera Junta de gobierno, encabezada por Cornelio Saavedra.
El 25 de Mayo se celebra el Día de la Revolución de Mayo.
Este hecho marcó el inicio del camino hacia la independencia. La Revolución de Mayo fue impulsada, entre otras causas, por el vacío de poder en el Virreinato del Río de la Plata, tras la invasión de Napoleón Bonaparte a España y la abdicación del rey Fernando VII en 1808. Seis años más tarde, este proceso culminaría con la declaración formal de la independencia el 9 de julio de 1816.
18 de mayo: el virrey Cisneros solicitó al pueblo del Virreinato que se mantuviera fiel a la Corona Española, que por entonces era atacada por las invasiones napoleónicas.
¿Cómo se celebra el 25 de Mayo?
El 25 de mayo se celebra en todo el país, marcando un evento significativo para los argentinos. En cada provincia, familias y amigos se reúnen para disfrutar de una comida tradicional fuera de casa, destacando platos típicos de la era colonial.
En esta fecha emblemática se preparan comidas tradicionales que evocan el pasado colonial del país. Entre los platillos más populares se incluyen el locro, la carbonada, las empanadas y los pastelitos de dulce de membrillo o dulce de batata. Estas comidas no solo representan un homenaje a la historia, sino que también son un reflejo de la identidad cultural argentina.
El locro, un guiso espeso a base de maíz, zapallo y carne, es uno de los platos más consumidos en esta fecha. Se cree que su origen se remonta a los pueblos precolombinos y se ha mantenido como una tradición presente en cada esquina del país. La carbonada, otro guiso tradicional, destaca por su combinación de carne, verduras y frutas, como duraznos o pasas.
Adicionalmente, las empanadas, generalmente rellenas de carne, cebolla y especias, se disfrutan ampliamente en esta festividad. Estos bocadillos son tan variados que cada región tiene su propia versión con ingredientes y métodos de preparación específicos.


