Estados Unidos retiró las visas a tres funcionarios tras advertir a Chile que esta iniciativa afectaría su infraestructura estratégica digital
La Embajada de la República Popular China en Santiago emitió un comunicado de prensa en el que condenó y calificó como «un desprecio a la soberanía» las sanciones impuestas a tres funcionarios del Gobierno de Chile, acusados de acciones que afectarían la seguridad regional en el marco de la tramitación de un proyecto de cable submarino de fibra óptica que unirá Hong Kong con Valparaíso.
En el documento, de tres páginas, la legación diplomática sostuvo que con esta medida, “Estados Unidos vuelve a ponerse en posición de dominante en el hemisferio occidental y en contradicción con los intereses de los países de esta región”.

La embajada señaló que el proyecto de cable submarino transpacífico Chile–China, actualmente en preparación, y que según Infodefensa.com motivó la revocación de visas de Estados Unidos a tres funcionarios chilenos y sus familias, “fortalecerá la capacidad de comunicaciones de Chile con su mayor socio comercial, China, y con el centro económico mundial que es Asia, consolidando el liderazgo regional de Chile en la economía digital y las redes internacionales de comunicación”.
El comunicado agrega: “Este proyecto está basado en las necesidades de ambas partes, concuerda con la voluntad y responde a los intereses de ambos países. Los tres funcionarios chilenos que apoyan y promueven este proyecto han actuado fieles a los intereses nacionales de Chile y a sus virtudes profesionales; ellos merecen respeto y aprecio”.
Acusaciones
La embajada resaltó que la sanción implementada por Estados Unidos “demuestra un obvio desprecio por la soberanía, la dignidad y los intereses nacionales de Chile, y exhibe su naturaleza hegemónica y despótica, lo cual ha provocado profunda desaprobación y fuerte rechazo”.
El comunicado insiste en que “el proyecto de cable submarino transpacífico Chile–China nunca socava los intereses de terceros países. Estados Unidos, obstaculizando este proyecto con acusaciones infundadas, no tiene otra intención que mantener su monopolio de las telecomunicaciones internacionales”.
Asimismo, denunció que “teniendo en cuenta sus antecedentes oscuros de escuchas y vigilancia a través de cables ópticos revelados en el caso PRISM, se ve claramente que Estados Unidos procura continuar espiando y robando información a otros países con los cables bajo su control”.
China expresó su confianza en que “los chilenos podrán identificar el verdadero objetivo de Estados Unidos, rechazarán el acoso y defenderán con firmeza la dignidad nacional, los intereses de desarrollo soberano y la autonomía de elegir socios de cooperación”.

Cuestionamientos al Derecho Internacional
Según la embajada, la Doctrina Monroe durante más de 200 años “ha traído interminables guerras, desastres y sufrimientos a los países latinoamericanos”. Añadió que, desde el año pasado, Estados Unidos aplica una versión actualizada de esta doctrina, “sin ocultar su codicia de demarcar a todo el hemisferio occidental como su esfera de influencia, presionando a los países latinoamericanos para que reduzcan cooperaciones con China, amenazando con recuperar el Canal de Panamá, adquirir la isla de Groenlandia y anexar Canadá”.
El documento también plantea que, ignorando el derecho internacional, “Estados Unidos ha emprendido abiertamente acciones militares contra Venezuela, un Estado soberano, con medidas coercitivas contra su jefe de Estado. Todo esto comprueba que la mayor amenaza externa que enfrentan los países latinoamericanos es nadie sino Estados Unidos”.
Finalmente, el comunicado concluye que las amenazas incesantes de Estados Unidos “no son reflejo de fuerza hegemónica, sino de debilidad, y que tarde o temprano los países de Latinoamérica acabarán hartos del acoso estadounidense”.
“Cuanto antes esta superpotencia abandone la mentalidad hegemónica y trate a otros países con igualdad, más beneficios se generarán para la seguridad, el desarrollo y la prosperidad de las naciones de esta región, así como para la imagen internacional de Estados Unidos”, finaliza el texto.


