Han pasado 44 años desde aquella gesta que marcó para siempre la historia argentina. Malvinas no es solo un recuerdo bélico, es una herida abierta y, al mismo tiempo, un símbolo de unidad y de coraje. Cada aniversario nos invita a detenernos, a mirar hacia atrás y a escuchar las voces de quienes estuvieron allí, en las trincheras, enfrentando el frío, la soledad y el fuego enemigo con una valentía que aún estremece.
No podemos olvidar a los héroes que quedaron en las islas, ni a los veteranos que volvieron con cicatrices visibles e invisibles, ellos cargan con la memoria de sus compañeros caídos y con el peso de haber defendido la bandera en condiciones extremas. Su testimonio es un recordatorio de que la soberanía se defiende con cuerpo y alma, y que el sacrificio no se mide en victorias militares, sino en la entrega absoluta por la patria.
Hoy, más que nunca, debemos honrar a quienes dieron todo y a quienes siguen entre nosotros, porque Malvinas no es pasado: es presente y futuro. La causa nos une, nos interpela y nos obliga a transmitir a las nuevas generaciones que la memoria es un deber.
Malvinas vive en cada héroe, en cada veterano, en cada argentino que no olvida…Malvinas es Argentina.


