
Por Ariel Basile – Ámbito Financiero
La salida de Marco Lavagna pone la autarquía del organismo en juego. Javier Milei, salvo detalles, no logró romper la injerencia política para que los números se ajusten a las necesidades del Gobierno.
La renuncia de Marco Lavagna al Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) vuelve a poner sobre la mesa una discusión que en Argentina trasciende épocas: el control político sobre el organismo y la proclamada necesidad de que sea autárquico, para que las series estadísticas estén ajenas a las reyertas coyunturales y, por ende, gocen de mayor credibilidad.

Lavagna asumió en la gestión peronista de Alberto Fernández, y Javier Milei lo sostuvo en el cargo. De origen en el Frente Renovador, el hijo del exministro de Economía aceptó continuar porque la propuesta era también un mensaje: el INDEC como un organismo técnico, despolitizado. Incluso, Milei insistió con separarlo de la órbita del Ministerio de Economía, para acentuar su independencia, hecho que no ocurrió al promediar la gestión libertaria. Y que, parece, no está entre las prioridades de gestión.
Sin embargo, la renuncia de Lavagna deja una serie de interrogantes que remiten a tiempos no tan lejanos: ¿las estadísticas deben estar al servicio de la política?
La discusión sobre la independencia del INDEC no es nueva. Tras el paso de Guillermo Moreno, el tema volvió a ganar centralidad y, ya durante la gestión de Cambiemos, Jorge Todesca le sugirió -sin éxito- a Mauricio Macri avanzar en esa dirección.
En este caso, detrás de la salida de Lavagna está la polémica por el debut del nuevo IPC, que ajusta la medición a los gastos actuales con una nueva canasta de bienes y servicios. El indicador ya está disponible para ser utilizado desde hace largos meses. Por distintas razones, se fue postergando su implementación, si bien en paralelo se realiza el cálculo tanto con el nuevo como con el viejo IPC.
Como es de suponer, de haberse medido los precios con el nuevo IPC, la inflación hubiese sido más alta de la que informó hasta acá el Gobierno (en 2025, se estiman al menos dos puntos porcentuales más), ya que “duplica en su ponderación las tarifas de los servicios”, como señalaron desde el organismo.
No obstante, Lavagna entendía que en momentos electorales difícilmente se aceptara el cambio en la medición. Luego, hacerlo sobre el cierre del año hubiese significado recalcular todas las series estadísticas, incluido el PBI, con dos sistemas de IPC. Una complicación metodológica que podía esperar un mes, para iniciar desde enero los cálculos con canasta actualizada y generar las nuevas series de 2026 con el índice actualizado.

Nuevo IPC, postergado
Sin embargo, y pese a tener luz verde en 2025, bajó la orden desde el Ejecutivo de suspender su aplicación. Lo confirmó luego el mismo ministro de Economía, Luis Caputo, tras la designación de Pedro Lines como reemplazante —hasta acá titular de la Dirección Técnica del organismo y número dos de Lavagna—. El titular del Palacio de Hacienda afirmó que el nuevo método de cálculo se postergará “hasta que el proceso de desinflación esté consolidado”. Antes, había señalado que espera que la inflación de enero, que se conocerá el próximo martes, ronde el 2,5%. Lo curioso es que los técnicos del INDEC estiman que sería similar con la nueva fórmula. Tal vez, los aumentos en carpeta de los servicios hayan pesado en la decisión de frenar el flamante IPC.
Como fuera, el hecho fue determinante para Lavagna, quien vio que la autarquía prometida estaba tan lejos como antes de que asumiera Milei. El exfuncionario buscaba consolidarse como técnico y correrse de las cuestiones partidarias. Y creía que en enero coincidían “los tiempos políticos y técnicos” —como decía a sus colaboradores— para aplicar el método de cálculo que ya fue diseñado para ajustarse a la realidad de los bolsillos.
Asimismo, si bien señalan que la relación con Luis Caputo “era buena”, también mencionan otras fuentes que había un marcado deterioro. Además, en lo político, pesó que el puente entre Lavagna y Milei haya estado tendido por el sector del armado libertario original, que luego fue desplazado por Karina Milei: Ramiro Marra y Eugenio Casielles, entre ellos. Este último hoy abona la candidatura del pastor evangélico Dante Gebel para 2027, como contrapeso al liderazgo carismático de Milei.
Más allá de los detalles, hay una continuidad que el Presidente no logró romper: la injerencia política para que los números se ajusten a las necesidades del Gobierno.
El nuevo IPC, con cambios clave en las ponderaciones de los distintos rubros con la medición de la ENGHo 2017/2018, donde tendrá un mayor peso en el índice Vivienda —que contiene servicios públicos—, Transporte y Comunicaciones, era un pedido expreso del Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Se espera que el instituto de estadística (INDEC) publique a finales de 2025 el Índice de Precios al Consumidor (IPC) actualizado, basado en la encuesta de gastos de los hogares de 2017-2018, para reflejar mejor los cambios estructurales en los patrones de costos y mejorar la calidad de los datos. El momento preciso de esta publicación se discutirá en el contexto de la próxima revisión”, subrayaba el organismo multilateral de crédito en un párrafo en medio de las más de 100 páginas que incluyó el informe de mediados de año.
El punto clave sería el aumento de los servicios públicos, ya que el Gobierno está llevando a cabo una nueva segmentación de subsidios, donde busca que cada vez más usuarios comiencen a pagar el valor pleno de la luz y el gas. Vale destacar que el agua ya no tiene subsidios para los usuarios, salvo que estos los tramiten con AYSA.
En 2025, el aumento de precios estuvo impulsado fuertemente por el rubro Vivienda, que se alzó 41,6% en ese año, siendo el tercer aumento interanual más marcado. Sin embargo, no logró mover fuertemente el amperímetro inflacionario, de acuerdo con las mediciones privadas de inflación con el nuevo ponderador de precios. El economista de la Universidad Torcuato Di Tella, Martín González Rozada, midió que el IPC se ubicó en 33,6% con la ENGHo 2017/18, comparado con el valor de 31,5% que cerró el INDEC en base a la encuesta de 2003/2004.
Además de la polémica por el IPC, también hubo en los últimos meses un cambio en las estadísticas de turismo que realiza el organismo, debido a que la Secretaría de Turismo y Deporte decidió finalizar un convenio que llevaba más de dos décadas con el INDEC para la elaboración de los informes sectoriales.
Desde el organismo estadístico aseguraron en su última publicación de la semana pasada que a partir de enero de 2026 se producirán cambios en la difusión, que afectarán la presentación de la información y su periodicidad. No obstante, destacaron que “el Instituto hará todos los esfuerzos que estén a su alcance para mantener la mayor cantidad de indicadores del sector disponibles para las personas usuarias, de acuerdo con las definiciones internacionales y la metodología de cálculo vigente”.


