Tras una reunión cargada de tensión y discusiones virulentas, la comisión de Acuerdos del Senado dictaminó el pliego de la ex legisladora Lucila Crexell como embajadora de Canadá. El peronismo -que la sigue acusando por su voto en la Ley Bases- señaló que todo el proceso está «viciado de nulidad» y adelantó su voto en contra.
El primero en disparar contra Crexell fue el chubutense Carlos Linares. «Si usted está contenta y tranquila con lo que hizo es un tema de conciencia. Me daría vergüenza asumir ese cargo», lanzó.
«A mí me dan vergüenza las imputaciones falsas», le respondió Crexell y recordó que la denuncia judicial en la que la acusaban de cohecho y sobornos fue cerrada cuando el Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 6 resolvió desestimar la causa por «inexistencia de delito».
Este jueves, en la comisión, Crexell volvió a repetir que el acuerdo de su rol como embajadora fue previo y que «alguien muy mal intencionadamente dejó trascender en medio de las negociaciones por la Ley Bases», y que los gobernadores estaban consensuando el texto de la Ley. «Entiendo su posición pero lo que no voy a permitir es que me agravie porque no tiene fundamentos. Si usted no reconoce la sentencia firme el problema es suyo, no mío».
Siguiendo la línea el jefe de bloque del PRO pidió la palabra para respaldar a la neuquina y agregó: «Vergüenza nos debería haber dado tener embajadores condenados por corrupción como el de Israel», en clara alusión al peronista Sergio Urribarri.
Agotada la cuestión judicial, la riojana Florencia López arremetió con virulencia leyendo fragmentos de una nota en la que Crexell era crítica del presidente Javier Milei y su gobierno.
«Básicamente cómo puede una persona que se haya referido de esta forma al Gobierno, al Gabinete, y al chupa medias de Adorni , como dijo, haber votado en junio de 2024 una ley bases que fue un desastre para la argentina. Cómo puede una persona cambiar tanto de opinión y después ser representante de un presidente que considera anticonstitucional y que repudia sus prácticas», señaló.
«Su dramatización, es muy buena actriz por cierto, no es cierta. Esa nota tiene que ver con mi postura histórica sobre los DNU», contestó Crexell. Le espetó que «los fueros no avalan a decir lo que se le ocurra», que ella pagó «un costo emocional y político» muy alto por todo lo que se dijo sobre ella y agregó que cuando los escucha «ser el paladín de la moral» recuerda que Urribarri fue su embajador y que ellos también eligieron a alguien de otro partido político, como Pino Solanas, como embajador.
«Las diferencias no las vamos a saldar, lamento el nivel de agresividad y violencia con la que se maneja, más para tener un videito de un minuto de Youtube. Si usted no está de acuerdo yo estoy muy tranquila y no he incurrido en ninguna actitud contraria a la honorabilidad», concluyó.
La radical Carolina Losada se sumó a la disputa. Señaló que «se huele envidia» y que la cuestionan «los mismos que defienden a una persona con tobillera por chorra».
Juliana Di Tullio retomó el tema: «No ha sido absuelta, se frenó porque finalmente no hubo pliego a la UNESCO. Pero ahora sí. No es cierto que no hay conflicto con la ley. Incluso hay conflicto porque todo lo que surja de acá es absolutamente nulo de nulidad porque tiene vicio de origen», sentenció y le recordó que su bloque nunca vota en contra de los embajadores elegidos por el Presidente, salvo en el caso de Fernando Iglesias y ella.
La jefa de bancada Patricia Bullrich fue la última. «Nuestro Gobierno está muy orgulloso. No solo por su perfil profesional adecuado sino que representás a una provincia que hoy es una de las provincias con más intereses en Canadá», empezó y sobre las denuncias cerró: «Hay que leer los fundamentos del juez para cerrar la causa. No solo plantea la inexistencia de delito sino que no es judicializable el voto y que los acuerdos y negociaciones parlamentarias son la base de un parlamento».

“Argentina tiene un enorme potencial y estoy honrada por esta designación”, comenzó Crexell, quien resaltó los “más de 150 años de historia diplomática” entre ambas naciones y “relaciones sostenidas y muy buena sintonía en diferentes aspectos”. Entre los nervios centrales aparecen la minería y la energía.
Minutos después, el kirchnerismo lanzó todo su arsenal con Fernando Salino (San Luis), Carlos Linares (Chubut), la justicialista Florencia López (La Rioja) y la jerarca cristinista Juliana di Tullio (Buenos Aires). El primero le consultó por Malvinas y Gaza. La exsenadora recordó, pese a que todos conocían su postura durante 12 años en la Cámara alta, las varias acciones en defensa de la soberanía en cuanto al primer punto. Sobre el segundo, se ciñó a los lineamientos de Cancillería.
La senadora peronista Florencia López. A su lado, el jerarca cristinista Eduardo de Pedro (Jaime Olivos)
En tanto, el segundo fue por su supuesto cambio de voto en relación con la ley Bases y una denuncia que ya fue rechazada por la justicia federal. “Si no reconoce que hay una sentencia firme, quiere decir que no es republicano y no respeta las decisiones judiciales”, respondió la ex legisladora a Linares.
Tras ello, el jefe del PRO, Martín Goerling (Misiones), dejó en claro que Crexell “va a representarnos a los argentinos de la mejor manera”, y relató algunas negociaciones de la candidata durante viajes parlamentarios al exterior. Luego, reflotó el papelón del gobierno kirchnerista de Alberto Fernández, que tuvo al exembajador en Israel y exgobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, condenado por corrupción.
Con tonos más elevados fueron López y di Tullio. “Si teníamos dudas de conceder o no el acuerdo, hoy es imposible, cuando reconoce que en la casa de las leyes hubo negociaciones oscuras para aprobar la ley Bases”, sostuvo la riojana. La postulante halagó la “dramatización”, la calificó de “muy buena actriz”, descartó sus dichos y se apoyó en lo que hace gran parte del pleno del Senado: consensuar leyes como terminales de gobernadores.
“Esto está viciado de nulidad total y absoluta. Todo lo que se trate en esta comisión, y usted lo sabe bien”, manifestó di Tullio a Pagotto por los pocos lugares que oficialismo y dialoguistas dejaron al cristinismo en Acuerdos. Durante largas semanas, el interbloque “Popular” no quiso presentarse a trabajar en esas instancias.
La senadora kirchnerista Juliana di Tullio (Gastón Taylor)
Pegado al kirchnerismo estaba la de nuevo peronista Carolina Moisés (Jujuy). Fue letal contra su ex amigas. “Si Lucila fuera varón, muchas cosas no serían dichas. Para los hombres es política y, para nosotras, sospecha. Parecen no ser suficiente los títulos -varios universitarios y maestrías para Crexell-. Tantos años de representación y se le está generando un escarnio”, expresó.
Qué dijo la justicia
En el expediente ya desestimado contra Crexell, el fiscal que intervino expresó que “más allá de las especulaciones que puedan generarse, no es posible establecer la relación causal entre su propuesta de designación y la decisión de su voto, pues tampoco es posible esclarecer la motivación última que habría impulsado a la senadora para finalmente definir su voto en el sentido que lo hizo”.
Seguido a ello, se señaló que “el comportamiento de los funcionarios públicos que realizan negociaciones en miras a lograr la sanción de un paquete de leyes enviado al Congreso” tampoco “puede catalogarse como un quehacer ilícito, si a la par no se comprueba que tengan lugar otros actos concretos que complementen esa actividad dentro de los parámetros de los tipos penales referidos”.
Por dichas razones, se interpretó que “no se advierte que se esté ante el delito de cohecho denunciado como así tampoco se considera que las conductas traídas a conocimiento constituyan comportamientos tipificadores de delito alguno previsto en el código de fondo”. Por estos motivos, el juzgado Criminal y Correccional Federal 6 rechazó la acusación.
El origen del conflicto
La controversia en torno a ella estalló en junio de 2024, en la víspera de la sesión clave por la Ley Bases, cuando se conoció un documento interno de la Cancillería dirigido a la Dirección de Asuntos Jurídicos del Senado. En ese escrito se solicitaban antecedentes jurídicos de Crexell -poseedora de un voto determinante para Javier Milei- como paso previo a una eventual designación como embajadora ante la UNESCO.
En ese momento, la oposición denunció que se trataba de un acuerdo a cambio de su apoyo a la ley ómnibus, mientras que Crexell sostuvo que era una “operación” destinada a presionarla de cara a la votación.
Lo cierto es que esa designación quedó frenada pero en febrero de este año Milei reflotó su nombre pero para enviarla como embajadora a Canadá.
Fuente: Infobae


