En una sesión atravesada por fuertes cruces políticos, acusaciones reglamentarias y una masiva movilización sindical en las inmediaciones del Congreso, el Senado aprobó en la madrugada del jueves en general la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei.
Desde temprano, con vallados en Avenida Entre Ríos y Alsina, Rivadavia y Callao, y un operativo de seguridad reforzado, la CGT y las CTA marcharon contra lo que definieron como un «retroceso histórico» en materia de derechos laborales.
Dentro del recinto, el debate expuso con nitidez la grieta entre el oficialismo y el peronismo, pero también dejó al descubierto tensiones internas en la oposición.
El oficialismo defendió la «modernización»
La jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, había anticipado al ingresar que se trataba de «la reforma más importante de los últimos 50 años» y sostuvo que ningún gobierno anterior había logrado avanzar en una transformación de este calibre.

En el recinto, Juan Cruz Godoy (LLA) defendió los cambios en materia de vacaciones y acuerdos individuales: «Se han incorporado detalles para que el trabajador se ponga de acuerdo con el empleador», explicó, al referirse a la posibilidad de fraccionar el descanso anual -con un mínimo de siete días- entre octubre y abril.
Joaquín Benegas Lynch fue más allá y planteó una discusión conceptual: «El Estado está para enmarcar reglas transparentes y no poner palos en la rueda a los que producen. Esta ley se pone del lado de los que compiten y no de quienes viven de privilegios», afirmó. Según su visión, la normativa apunta a reducir la litigiosidad y a generar «reglas claras» para fomentar la inversión.
Desde la UCR, Carolina Losada ratificó el acompañamiento y trazó un puente directo con el sistema previsional: «Va a haber más inversión, más empresas y mejores jubilaciones», aseguró. Argumentó que, si crece el empleo formal, aumentará la masa de aportes y eso impactará positivamente en los haberes. Además, cuestionó al peronismo por «no querer cambiar una ley de los años 70» pese a haber gobernado durante dos décadas.

La senadora libertaria Álvarez Rivero sostuvo que el régimen vigente «genera miedo a contratar» y celebró que el proyecto cree un esquema de incentivo a la formalización: «Es una invitación concreta para sacar a la gente del negro y traerla al sistema», afirmó.
La postura de Julieta Corroza
La senadora nacional Julieta Corroza fijó posición en el Senado durante el debate por el proyecto de reforma laboral denominada «Modernización Laboral» y anticipó su acompañamiento a la iniciativa en general, aunque no respaldará determinados títulos que, a su criterio, ponen en riesgo derechos adquiridos y el esquema productivo neuquino.
“Con la misma claridad que vamos a acompañar en general no vamos a acompañar ninguno de los artículos que ponga en riesgo a los trabajadores. Modernizar sí, retroceder no”, sostuvo al fundamentar su postura.
La legisladora lamentó que la votación se realice por títulos y adelantó su abstención en temas que calificó como sensibles, entre ellos el “banco de horas” y el “componente remunerativo”. Además, remarcó que no respaldará ninguna medida que pueda afectar el desarrollo de Vaca Muerta.

“No queremos nada que afecte directamente el desarrollo de Vaca Muerta. No vamos a acompañar nada que ponga en riesgo el motor productivo que genera dólares, empleo y futuro en Argentina”, expresó. En esa línea, agregó: “Defender Vaca Muerta no es defender una roca, es defender a los trabajadores que todos los días la hacen producir y a las familias que viven de esta producción”.
Corroza adelantó que se abstendrá en el Título I del proyecto, considerado el núcleo de la reforma, que contiene 57 artículos con modificaciones a la Ley de Contrato de Trabajo 20.744. Allí se redefinen aspectos centrales de las relaciones laborales, como modalidades de contratación, régimen de vacaciones y responsabilidades entre empleadores y trabajadores.
También confirmó que no acompañará el Capítulo XIV, que introduce cambios a la Ley 14.250 de Convenciones Colectivas de Trabajo, normativa que regula los acuerdos sectoriales entre sindicatos y empresas. Para la senadora, debilitar la negociación colectiva implica “erosionar uno de los pilares del modelo de desarrollo provincial”.
En la misma línea, expresó su rechazo a las modificaciones propuest
Duras críticas del peronismo
El bloque justicialista rechazó en bloque la iniciativa y centró sus críticas en el contexto económico y en el procedimiento legislativo.
José Mayans advirtió que la reforma «va en contra de los trabajadores» y que vulnera el artículo 14 bis de la Constitución. Mariano Recalde sostuvo que la norma «no está pensada para generar trabajo» y acusó al oficialismo de pretender retroceder en conquistas históricas como la jornada de ocho horas.
Alicia Kichner criticó la redefinición del salario como «dinámico»: «¿Dinámico de qué? ¿Dinámico de pérdida de derechos? No tengo ninguna duda, porque no veo que los trabajadores adquieran más derechos.» También advirtió sobre artículos que benefician a grandes inversores extranjeros: «¿Qué hay atrás de todo esto? ¿Un caballo de Troya?»

Daniel Bensusán fue categórico: «Las leyes no crean fuentes de trabajo», afirmó, y responsabilizó a la política económica del Gobierno por la pérdida de más de 250.000 empleos y el cierre de miles de pymes en los últimos dos años.
En la misma línea, Florencia López señaló que el problema no es la ley laboral sino que las empresas «no pueden producir y no venden», en un escenario de recesión y apertura de importaciones. Cristina López calificó el proyecto como «esclavitud laboral», mientras que Alicia Kirchner lo definió como «una reforma de laboratorio» hecha «de manera apurada y sin consenso».
Marcelo Lewandowski apeló a la comparación internacional: «Si son tan admiradores de Trump, ¿por qué no miran lo que hace? Sube aranceles y privilegia el trabajo interno», lanzó.
Martín Soria, en tanto, cuestionó el procedimiento: «Las leyes se discuten constituyendo las comisiones como se debe», reprochó, y acusó al oficialismo de ocultar el texto final.
Tensión interna en el PJ
Uno de los momentos más sensibles de la jornada lo protagonizó Carolina Moisés (Convicción Federal), quien rechazó la reforma pero denunció «aprietes espantosos» de un sector del peronismo.
«Llevo más de un mes aguantando una campaña tremenda, tratando de doblar mi voluntad», sostuvo, en alusión a la interna que atraviesa el PJ tras su expulsión promovida por el kirchnerismo. Aunque votó en contra del proyecto, dejó expuesta la fractura dentro del espacio opositor.

Anabel Fernández Sagasti también cargó contra el oficialismo y citó al gobernador mendocino Alfredo Cornejo, quien -según recordó- le pedirá a Milei que «suba el sueldo promedio para que vuelva el consumo» porque «están cerrando las pymes».
Cambios y concesiones
En paralelo al debate, el oficialismo introdujo modificaciones para asegurar respaldos. Finalmente, decidió mantener sin plazo de vencimiento el aporte solidario a los gremios -con un tope del 2%-, en respuesta al reclamo de la CGT. También se sostuvieron ajustes en el Fondo de Asistencia Laboral y se descartó la posibilidad de que billeteras virtuales paguen salarios sin regulación bancaria específica.
Esos movimientos fueron claves para consolidar el respaldo del radicalismo y otros aliados, que desde temprano habían adelantado su acompañamiento bajo la consigna de «cuidar a las pymes».
Una sanción con impacto político
Con la aprobación en general ya encaminada, el Gobierno consigue un triunfo político en medio de un clima social adverso y con la central obrera movilizada. La reforma laboral, eje estructural del programa de Javier Milei, supera así una prueba determinante en el Senado.
El oficialismo logró lo que Bullrich anticipó por la mañana: avanzar con una de las iniciativas más sensibles de su agenda, en una jornada que combinó calle caliente y recinto dividido.
Listado de senadores a favor y en contra de la reforma laboral
A continuación, el detalle nominal de la votación:
Votos afirmativos (42): el bloque del «Sí» reunió a libertarios, macristas, radicales y peronistas disidentes.
- La Libertad Avanza: Bartolomé Abdala, Romina Almeida, Ivanna Arrascaeta, Ezequiel Atauche, Beatriz Avila, Vilma Bedia, Joaquín Benegas Lynch, Patricia Bullrich, Mario Cervi, Agustín Coto, Enzo Fullone, Gonzalo Guzmán Coraita, Nadia Márquez, Agustín Monteverde, Bruno Olivera Lucero, María Emilia Orozco, Juan Carlos Pagotto, Francisco Paoltroni.
- PRO: Andrea Marcela Cristina, Enrique Goerling Lara, María Victoria Huala, Carmen Álvarez Rivero.
- UCR: Maximiliano Abad, Flavio Fama, Eduardo Galaretto, Mariana Juri, Daniel Kroneberger, Carolina Losada, Silvana Schneider, Rodolfo Suárez, Mercedes Valenzuela, Eduardo Vischi.
- Bloques Provinciales / Otros: Carlos Arce (FR), Sonia Rojas Decut (FR), Julieta Corroza (NQN), Luis Juez (FCC), Flavia Royón (SALT), Edith Terenzi (CHUB).
- Peronismo Federal / Disidentes: Carlos Mauricio Espínola (PU), Alejandra Vigo (PU), María Belén Monte De Oca.
Votos Negativos (30): el rechazo fue liderado por el kirchnerismo, acompañado por bloques provinciales patagónicos y del norte.
- Unión por la Patria (UxP): Adán Bahl, Daniel Bensusán, Jorge Capitanich, Lucía Corpacci, Eduardo «Wado» de Pedro, Juliana Di Tullio, Anabel Fernández Sagasti, María Celeste Giménez Navarro, María Teresa González, Alicia Kirchner, Marcelo Lewandowski, Carlos Linares, Cándida López, María Florencia López, Juan Luis Manzur, Ana Inés Marks, José Mayans, Mariano Recalde, Martín Soria, Sergio Uñac.
- Convicción Federal: Guillermo Andrada, Sandra Mendoza, María Carolina Moises, Jesús Fernando Rejal, Fernando Salino.
- Moveré por Santa Cruz: José María Carambia, Natalia Gadano.
- Otros: Gerardo Zamora (FCS), Elia Moreno, José Emilio Neder.


